Seis marcas de accesorios que celebran la artesanía ecuatoriana en sus diseños



Complementos con sello autóctono hechos cien por ciento en Ecuador.


Por: Sasha Santamaría (Consultora de Moda)


La reivindicación de los saberes artesanales es una de las características que distinguen al diseño latinoamericano; cualidad que ha tomado una fuerza especial durante estos últimos años, sobre todo, en las propuestas de las nuevas generaciones. La recuperación y revalorización de técnicas ancestrales para evitar su extinción, parece ser el factor que motiva a creadores a realizar alianzas con artesanos y así, en conjunto, concebir un marco creativo donde lo autóctono y lo contemporáneo se toman de las manos para crear una narrativa que cautiva por su sincretismo.

Nuestro país cuenta con un invaluable repertorio de saberes artesanales, algunos concebidos en tiempos precolombinos; como la hechura del sombrero toquilla –reconocido por la UNESCO como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad- y otros; producto del mestizaje. Y es que su fineza, laboriosidad y precisión en el detalle son virtudes que por demás permiten categorizarlas como Alta Costura. Si Francia tiene a Lesage y a Massaro, Ecuador tiene a sus tejedores, bordadores y demás hacedores del oficio artesanal.

Creemos que son tiempos para aprovechar nuestra plataforma para dar a conocer aquellas propuestas cuya trazabilidad está permeada por un ímpetu local en su totalidad; desde su materia prima hasta su mano de obra. Estas marcas de accesorios son muestra del trabajo artesanal de alta calidad con sello ecuatoriano.


Argó

Argó es una marca de joyería que nace de la sensibilidad conjunta de Adriana Landívar y Juan Neira, una pareja de esposos y artistas plásticos cuencanos que hace 25 años decidieron iniciar su camino en la rama de la joyería artesanal; concibiendo una propuesta de diseño que resalta la identidad andina de la ciudad de Cuenca. Así; flores, colibríes y colores que evocan los paisajes del austro, se amalgaman en sus joyas de plata y baño de oro; que ambos concretan a través de técnicas como la filigrana, el esmaltado y el grabado a buril. Resaltan con mucha gratitud el apoyo recibido por el CIDAP (Centro Interamericano de Artesanías y Artes Populares), institución que los ha capacitado y encaminado en el desarrollo de su concepto de joyería “ancestro-artesanal”. En 2019, su destacada trayectoria les hizo merecedores de la presea Gaspar Sangurima; reconocimiento otorgado por la Municipalidad de Cuenca.




Shigras del Ecuador

“El mundo es pequeño para la infinidad de técnicas artesanales del Ecuador” expresa Paúl Vásconez, publicista y fotógrafo guarandeño; gestor de Shigras del Ecuador, proyecto que creó en el 2011 con el propósito de revalorizar, visibilizar y proyectar a nivel internacional el trabajo manual de mujeres artesanas de Simiatug, la montañosa y gélida parroquia del cantón Guaranda. La shigra es uno de sus productos emblema, cuyo desarrollo inicia con el cultivo, secado y tinturado del penco; fibra que es utilizada para tejer los bolsos y otros productos; aplicando el “shigreado”, una técnica de costura punto por punto que permite construir la base del bolso; instancia de partida para que las artesanas proyecten en los tejidos los colores de los paisajes de su tierra y las escenas de su diario vivir; pieza que les demanda un mes de confección. Paúl indica que estos diseños han cruzado fronteras; llegando a comercializarse en ciudades como Londres, Berlín y Bangkok.









Andrea Tello

En julio del 2003, Andrea Telloartista de joyería, regresaba al país luego de haber culminado sus estudios de Arte en Estados Unidos. Descendiente de una familia de joyeros y con este legado a cuestas, decide emprender su marca homónima con el propósito de rescatar y modernizar la técnica de la filigrana; trabajando sus piezas con plata obtenida en zonas cercanas a Cuenca; su ciudad natal. Bajo la convicción de evitar la desaparición de esta técnica, decide capacitar a jóvenes de las comunidades de Gualaceo y Chordeleg, para brindarles una alternativa de trabajo y así evitar que abandonen el país de manera ilegal en búsqueda de oportunidades. A través de estos 17 años de trayectoria, la diseñadora ha formado a jóvenes artesanos de entre 25 y 35 años, quienes le han ayudado a materializar sus joyas inspiradas en la cosmología andina –disciplina que estudió por un año-, procurando así, la conservación de esta milenaria técnica azuaya.





Minti

Minti es una marca familiar conformada por Maribel Almeida; fundadora y directora creativa, Galo Almeida; ebanista-carpintero autodidacta y Andrea Almeida; fotógrafa profesional. Ambos aunaron esfuerzos para alumbrar este proyecto de diseño de objetos esenciales elaborados en madera. Ellos apuestan por el valor de lo hecho a mano y el comercio justo. Resulta destacable la manera en que aprovechan los sobrantes generados en el taller de carpintería de Galo para realizar sus piezas; fragmentos de cuero, teca, pino y ciprés que recuperan para ensamblar sus bolsos de impronta geométrica y atemporal.
“Estamos seguros de que el nuevo lujo es lo hecho a mano” señala Maribel y nos brinda detalles de “Mis Andes”, su próxima colección en homenaje a Los Andes de Ecuador, Perú y Bolivia; que desarrollará en conjunto con KUN Eco Fibers, un emprendimiento de fibra de alpaca y oveja que trabaja con comunidades andinas.








Conya

María Emilia Contreras es la mente detrás de Conya, una marca que vio la luz en diciembre del 2016. Amante confesa de nuestro país, de sus paisajes y su gente; uno de sus sueños al emprender este proyecto fue trabajar en conjunto con artesanos, a quienes ve como “maestros expertos en técnicas milenarias que vienen desde hace siglos enseñándose de generación en generación”. De esta manera, la naturaleza y mano de obra artesanal ecuatoriana se convirtieron en las bases fundacionales de su marca.  Estos preceptos se reflejan en sus “orquídeas”; las piezas estrella de Conya, un motivo que deviene de la flora amazónica y que es trabajado por Rosita, artesana saragureña que aplica su técnica de tejido en mullo para elaborar cada una de las flores. Así, según los requerimientos de sus colecciones, Emilia localiza a los artesanos, los visita en sus comunidades, les presenta sus ideas para posteriormente, dar inicio a la dinámica de co-diseño.





María Amazonas

Isabella María y Denisse María son las artífices de María Amazonas, una marca que gestaron en julio del 2018 bajo la premisa de crear carteras de paja toquilla con un giro urbano, para ser vestidas en la ciudad, agregando un componente de tendencia. La inspiración para sus diseños la encuentran en la biodiversidad de nuestro país, y para concretar sus piezas, recurren a la destreza manual de un grupo de artesanas de la sierra; quienes se encargan del teñido y tejido de la paja; utilizando su técnica de crochet a dos hebras; para en dos o cuatro días culminar uno de los bolsos.

Isabella explica que al momento se encuentran desarrollando talleres de capacitación para formar nuevas artesanas y en efecto, generar empleo para las mujeres de la comunidad.






*Publicado en Revista COSAS Ecuador: https://cosas.com.ec/seis-marcas-de-accesorios-que-celebran-la-artesania-ecuatoriana-en-sus-disenos/


A favor de las tendencias




Por: Sasha Santamaría (Consultora de Moda)


Si hay algo en que los destacados conocedores de la moda coincidieron en vista de la inesperada pandemia, fue en la necesidad de la revisión y replanteamiento de ciertos aspectos que vienen generando incomodidad desde hace algún tiempo en la industria pero que no se habían querido tratar. Las condiciones obligaron al inicio de la discusión sobre el cambio de ciertas mecánicas, intención que se consolidó en iniciativas como Rewiring Fashion en la que diseñadores y otros actores abogaban por la ralentización de los tiempos de producción como medida para contrarrestar el exhaustivo ritmo de desarrollo de colecciones. En consonancia con las exigencias de este colectivo, Alessandro Michele –la mente luminosa detrás de Gucci- decidió también elevar su voz expresando su deseo de “alejarse de la tiranía de la rapidez que humilla la creatividad”. Así, se hicieron públicas diversas problemáticas que aquejaban a los principales hacedores de la escena.

Las tendencias son conceptos que nutren y a la vez, refrescan el imaginario de la moda. Foto: Giovanni Giannoni/WWD

Otro de los aspectos discutidos ha sido el sentido y relevancia de las tendencias, a consecuencia del reclamo de los diseñadores por preservar su autonomía creativa; la interrogante empezó a circundar a la que se considera una de las cualidades inherentes de la moda, algo que le ha valido una connotación poco favorable, puesto que se la acusa del excesivo recambio, de mantener vivo el deseo de posesión constante, de dictaminar lo que se usará y lo que no, de establecer la brecha entre lo moderno y lo obsoleto. 
Pero es esta criticada condición la que le ha permitido a la moda mantener su vivacidad, conservarse perenne, la que la vuelve dúctil frente a toda circunstancia epocal, porque la moda se sostiene gracias al cambio, a la renovación, y negar esta, una de sus características intrínsecas, significaría dar por sentado el desvanecimiento de su esencia; sería mermar su entusiasmo por generar novedad, resignarnos a un estancamiento estético. 
La historia señala que han sido esos momentos que emergieron como modelos de ornamentación pasajera los que lograron moldear el espíritu de determinados tiempos. De no haber visto la luz por querer conservar la tradición, en la actualidad no podríamos disfrutar de la mini falda que surgió bajo el amparo de la efervescencia juvenil de los sesenta, al igual que el smoking femenino que Yves Saint Laurent consumó con la excusa de vestirnos en igualdad de condiciones frente a los hombres, invenciones que en su momento fueron lapidadas y catalogadas como “tendencias” con pronta fecha de caducidad.

Lo que intento señalar es que se está satanizando un recurso que como otros que ofrece la moda, si es bien usado y se conoce las maneras para sacarle provecho en beneficio del vestir personal, resulta una significativa ayuda para actualizar y energizar el vestuario sin que esto signifique lucir como su víctima.
Lo oportuno es saber filtrarlas para elegir aquellas que resulten afines al estilo personal y que en efecto, provoquen un resultado positivo. De esta manera, en primera instancia, podrás filtrarlas de acuerdo al ánimo de tu estilo; ya sea te identifiques con lo romántico, lo minimal o lo andrógino, acoge aquellas que encajen con tu sensibilidad. Una tendencia de maxi flores seguro te funcionará si tu estilo es romántico. Entretanto, un blazer oversize de líneas masculinas irá en sintonía con tu gusto si te identificas con el confort de la sastrería.





Otro criterio de selección se basa en la escogencia de aquellas que permitan modificar la figura para lograr un equilibrio visual. Para ilustrar esta idea, tomaremos como referencia las mangas extra voluminosas, uno de los gestos de moda sobresalientes de la temporada. Podrás utilizarlas para armonizar tu cuerpo si tus hombros resultan estrechos en comparación con la zona de tus caderas. O en otro caso, si deseas definir la zona del abdomen puedes recurrir a piezas inferiores de tiro alto -otra gran tendencia de este 2020- para crear la ilusión de cintura.




Los complementos son otra manera de adicionar tendencias a tu estilo y así, otorgarle una apariencia contemporánea. Si eres de las que prefiere un estilismo net de impronta limpia esta clave es para ti. A través del calzado, bolsos o accesorios podrás inyectar una dosis de vanguardia sin alterar la neutralidad de tu estilismo.



Como recomendación final, prefiere siempre aquellas que no resulten histriónicas  –¿recuerdas la tendencia de la logomanía?-, puesto que generalmente son las que tienen un corto período de vigencia, lo que significa que lucirán “pasadas de moda” en poco tiempo y probablemente, no querrás volverlas a usar. Una inversión segura es apostar por las que demuestren discreción en su diseño, ya sea a través de la silueta, estampado o textura.




Conoce a Verónica Buitrón, la diseñadora autora del libro “Manual de tintes naturales de la sierra ecuatoriana”



Conversamos con la diseñadora sobre su trabajo, cuyo eje gira alrededor de la sostenibilidad y el comercio justo.



Por: Sasha Santamaría (Consultora de Moda)



Hablar de moda sostenible implica el desarrollo de un proceso de creación y ejecución que resguarde el bienestar tanto del medio ambiente como del capital humano. La propuesta de Verónica Buitrón cumple con estas expectativas. Egresada en Diseño de Modas por el Instituto Polimoda y en Artes en The School of the Art Institute of Chicago, su entusiasmo por los textiles la impulsó a concebir Suspiro, un proyecto de diseño que involucra la mano de obra de artesanos tejedores de la provincia de Cotopaxi. Así mismo, su curiosidad por los tintes naturales la llevó a escribir “Manual de tintes naturales de la sierra ecuatoriana” –si eres estudiante de diseño considera incluir este libro a tu colección bibliográfica- un documento que aúna técnicas y procedimientos para teñir utilizando componentes naturales.






-Como autora del libro “Manual de tintes naturales de la sierra ecuatoriana” cuéntanos cuáles fueron tus motivaciones para escribirlo.
La motivación para escribir el manual fue que en Ecuador la transmisión del conocimiento sobre teñido natural ha sido de forma oral y generacional, principalmente entre comunidades indígenas que con el tiempo han sucumbido al uso de tintes sintéticos, dando lugar a prácticamente una extinción de este oficio dentro la cadena de producción textil. El uso de los tintes naturales está teniendo un regreso a nivel global gracias al interés de diseñadores y consumidores en la moda sostenible. Este manual busca reavivar este oficio en Ecuador desde una visión contemporánea y didáctica. 


-Cuéntanos sobre el proceso de desarrollo de este documento.
El manual me tomó más o menos un año en escribir y teñir el muestrario de colores. Lo armé poco a poco; mientras trabajaba, pasaba por mi embarazo y criaba a un recién nacido. Cuenta con una breve introducción histórica y personal del por qué este oficio es relevante en la actualidad, pero, principalmente, recopila los materiales, instrumentaria, plantas y sobre todo, las recetas y procesos que pienso son más idóneos para teñir naturalmente en el contexto ecuatoriano. Todos los recursos que menciono son accesibles en el país y esto, aunque suene obvio, es importante, porque existe mucha información sobre el tema en el internet pero al momento de conseguir lo necesario, no están disponibles en el país o su nombre es distinto. Finalmente, el manual tiene ilustraciones botánicas, ubicaciones de las principales fuentes tintóreas y un muestrario elaborado con distintas recetas aplicado a algodón, lana y alpaca.




-¿Cómo surgió tu interés en los tintes naturales y su procedencia?
Mi primer acercamiento a los tintes naturales andinos fue gracias a la investigación y al intercambio con gente interesada en el tema quienes me dieron una idea más clara de dónde podía encontrar estas plantas. Lo maravilloso es que no me fue necesario irme lejos,  la mayoría se las puede conseguir en entornos urbanos y sus cercanías.  La recolección y obtención de tintes naturales es más un ejercicio de observación y experimentación.  


-A lo largo del proceso de investigación, ¿encontraste algún detalle inesperado que superó tus expectativas?
Unos de los regalos que me ha dado este manual es que gracias a la conversación e intercambio que ha generado, descubrí nuevos tintes. Me muero de curiosidad de probarlos y ver qué colores generan, su reacción a la luz y al tiempo. La diversidad de Ecuador permite que este manual se pueda ir ampliando con el tiempo y siempre va a haber ese factor sorpresa que tanto busco.    


-¿Qué impacto deseas generar a través de tu libro?
Mi interés con el lanzamiento de este manual era, primero, recopilar información escrita sobre el tema y su aplicación a la realidad ecuatoriana. Y sobre todo, dar una herramienta de autogestión y sostenibilidad a los artesanos y artistas textiles para que puedan crear sus propios colores sin necesidad de recurrir a tintes sintéticos que son nocivos para su salud y su entorno.




-¿De qué manera crees que este contribuye a la industria de la moda local?
Hay una limitada oferta de materia prima en Ecuador y a través de la tinturación, los artesanos pueden ampliar su espectro de materiales y además, dar un valor agregado a sus productos.


-Tu proyecto de diseño Suspiro involucra la mano de obra de comunidades indígenas, ¿en qué términos se desenvuelve la sinergia colaborativa entre tú como diseñadora y los artesanos?
En Suspiro trabajo con una comunidad de artesanos tejedores de Cotopaxi. Tenemos una relación de casi ocho años que me ha permitido conocer su tradición textil, a sus familias, su cultura y tener una relación laboral de confianza y respeto por la realidad de cada uno. Colaboramos desde la transparencia, conversando y llegando a acuerdos sobre cuál es el precio justo por su trabajo.  En 2014 tuve la oportunidad de hacer una campaña de recaudación de fondos para costear capacitaciones textiles que permitieron que los artesanos aprendan nuevos tejidos. Ambas partes, tanto la parte humana y como la de innovación textil son las bases que me han permitido a mí como diseñadora crear nuevos productos.  


- ¿En qué formas la sostenibilidad se manifiesta en tus proyectos?
Tanto en mi proyecto de los tintes como con los productos de Suspiro busco utilizar recursos naturales y locales, trabajar con artesanos y que todas las partes involucradas en la cadena productiva sean remuneradas de manera justa. Cuando utilizas recursos naturales y locales, puedes generar sostenibilidad porque estos materiales se biodegradan más fácilmente que los sintéticos, y porque no tuvieron que viajar grandes distancias y gastar mucha energía para pasar por todos los eslabones de una cadena de producción. Cuando trabajas con artesanos, apoyas directamente a sus familias y a sus comunidades. No es lo mismo que trabajar con una maquila grande donde no estás seguro de quiénes son los que ensamblan tu producto ni cuánto les están pagando. En cambio, con los artesanos, la relación es directa y sabes que su oficio tiene una importancia histórica y cultural, por eso es vital que la remuneración sea justa y sostenga a sus familias. Trabajar con ellos y ellas es como comprar tiempo contra el Goliat de la masificación productiva.  


-Coméntanos sobre tu experiencia compartiendo tus conocimientos a los artesanos a través de los talleres que impartes.
Artesanos de comunidades indígenas del sur de Colombia y de Cotopaxi han participado en mis talleres de teñido. Ha sido un honor para mí que viajen muchas horas y salgan de sus territorios para verme hablar.  En general, los participantes de mis talleres, no importa su origen, empiezan un poco escépticos con el material del taller, pero poco a poco, sobre todo cuando las plantas botan tinte y mágicamente transforman la fibra es cuando se vuelven más receptivos y sus ojos empiezan a brillar. Me crié en la ciudad, no tengo idea de cómo es la vida en el campo y siento que esto ha sido una limitante para comunicarme con los artesanos indígenas, porque debo encontrar palabras más afines a su vida cotidiana para que ellos reciban mejor el tema, pero, en general, siempre mis talleres terminan con risas y muchas preguntas.




- ¿Cómo podemos adquirir tu libro?
Pueden adquirir mi libro en mi web http://www.shopsuspiro.com/libro.html o a través de mis cuentas de Instagram @shopsuspiro @veronicabuitron





El futuro de las semanas de la moda



Reflexiones acerca del porvenir del circuito de desfiles.


Por: Sasha Santamaría (Consultora de Moda y Estilo)


Dicen que las crisis vienen cargadas de grandes cambios, o son, incluso, una oportunidad para replantear el camino. Actualmente, la industria de la moda experimenta un estado lleno de interrogantes; la pandemia del covid-19 le ha hecho encarar -para bien- ciertas realidades incómodas que venía evadiendo. Y es que desde hace un tiempo se habla del cambio urgente que necesita la industria en algunas de sus aristas. Las celebradas semanas de la moda y sus desfiles -aquel momento performativo donde los diseñadores despliegan su fantasiosidad en toda su magnitud- resultan uno de los aspectos altamente cuestionados últimamente debido a la vigencia de su efectividad como herramienta de promoción, exposición y comercialización de la moda. Este sistema de convocatoria y presentación que tiene su origen a mediados del siglo dieciocho, cuando al modisto británico Charles Frederick Worth se le ocurrió vestir a mujeres agraciadas con sus prendas para mostrarlas a la prensa y a sus clientes; atraviesa un momento determinante que busca reinventar sus maneras y acoplarlas a la “nueva normalidad” que exige el mundo post-pandemia.


La relevancia de los desfiles es puesta en tela de duda.

La moda y sus diversos actores ya han empezado a barajar estrategias, aunando esfuerzos para visionar nuevas formas de contar sus narrativas, buscando ir más allá del tradicional carrusel infinito de modelos ataviadas con los ensambles de la temporada. Y es que desde los tiempos de Worth hasta unos meses antes de la pandemia poco o nada había cambiado en esta dinámica. Aunque, viajando unas décadas atrás, la llegada del año 2000 trajo consigo el auge de la moda rápida y la llamada “democratización”, acelerando en demasía el surgimiento de tendencias y con ello, una necesidad de cambio constante, lo que hizo que el calendario de presentaciones sumara más fechas; ya no bastaba con presentar dos colecciones al año; las usuales Otoño-Invierno y Primavera-Verano, ahora, para saciar las ansías de novedad, había que acelerar el pulso e introducir nuevas colecciones. Fue así como el circuito de la moda sumó nuevas categorías, dando paso a las denominadas crucero, pre-fall, alta costura para invierno, alta costura para verano, colecciones cápsula… Todo por seguir los pasos del frenético ritmo impuesto por las marcas de moda rápida.

Este desenfrenado escenario fue la pauta para que en 2002, un derrotado y aún en vida Yves Saint Laurent, decidiera dar un paso al costado y retirarse de la costura, al ver que su oficio ya no tenía cabida en aquel contexto voraz de copiar, vender, usar y tirar. Así, mientras el calendario de la moda se llenaba de eventos, los desfiles –tanto en exteriores como en las primeras filas- se colmaban de un público inusual. De repente, los periodistas, compradores y voces expertas compartían espacio con los nóveles bloggers -estas estrellas de la digitalidad que conquistaron la virtualidad con sus peculiares composiciones estilísticas y su particular criterio sobre la moda- quienes eran convocados por los publicistas deslumbrados por su popularidad en la web, lo que posteriormente desencadenó una oleada de fashionistas ávidos de atención que colapsaban los alrededores de los desfiles soñando con ser fotografiados para consumar su momento de fama, un suceso que la periodista británica Suzy Menkes describió como El Circo de la Moda, refiriéndose a la presencia de estos intrusos sedientos de reconocimiento. Un síntoma de que los desfiles habían perdido su norte, dejando de ser un espacio de encuentro para compartir un interés genuino por la moda y el trabajo de los diseñadores, convirtiéndose en una instancia para la exhibición, para tomarse una foto y decir “¡estuve ahí!”.

La periodista de moda Suzy Menkes denominó “el circo de la moda” al show que fotógrafos y fashionistas creaban alrededor de los desfiles. Foto: Nssmag.


Bajo estas circunstancias, algunos diseñadores percibieron que ser parte del itinerario oficial de las semanas de la moda no los acercaba con su público y futuros clientes, optando por desmarcarse del circuito y desarrollando sus propias presentaciones bajo una atmósfera más íntima y cohesiva con su ADN de marca. Sin embargo, el brote del coronavirus que inauguró este año se convirtió en la razón para someter este esquema a un replanteamiento absoluto. En primera instancia, el distanciamiento social y la prohibición de eventos públicos han hecho que la digitalidad se convierta en una de las primeras soluciones para reinventar las presentaciones, siendo esta la manera en que se resolverá el calendario de desfiles de este año.

El British Fashion Council tomó la batuta anunciando que sus presentaciones serán digitales, concediéndole la libertad al diseñador de presentar su propuesta en el formato que desee; ya sea a través de un podcast, video o lookbook. Su postura considera la inclusión, apostando por una edición “sin género”. En Latinoamérica, el pasado mes de abril, México se convirtió en el primer país del continente en abocarse a este formato, presentando las colecciones de los diseñadores vía YouTube. De igual manera, Colombia y su prestigiosa Colombiamoda anunció que su edición de este año a celebrarse desde el 27 de julio al 2 de agosto será digital.

Estas posibilidades de nuevos formatos han traído otros cuestionamientos, tales como la necesidad del replanteamiento del calendario; de un recorte de las fechas de presentación. En lo que va de esta semana, uno de los sucesos más llamativos de la moda ha sido la publicación de una serie de reflexiones escritas por Alessandro Michele, director creativo de Gucci, las cuales fueron expuestas en el perfil de Instagram de la casa italiana. Una suerte de manifiesto íntimo en la que el diseñador expresa su deseo de alejarse de la “tiranía de la rapidez que humilla a la creatividad”. Sus palabras hacen un llamado a la desaceleración, a “un alejamiento de las fechas límites impuestas por la industria” dejando en claro su deseo de “abandonar los rituales de las colecciones por temporada para dar paso a una nueva cadencia”, anunciando que ahora solo presentará dos colecciones al año, un comunicado que comparte intenciones con el que realizó la marca Yves Saint Laurent hace unas semanas, expresando públicamente que diseñarán su propio calendario de presentaciones, siguiendo su propio ritmo en búsqueda de una “conexión con las personas a nivel global”. Esto deja en evidencia el descontento y agotamiento creativo que los diseñadores experimentan al intentar cumplir con los extenuantes y exigentes tiempos de producción, algo que, por citar algunos ejemplos, le pasó factura a Alexander McQueen y así mismo, provocó la salida de Raf Simons de la casa Dior.

Un cambio se hace urgente y en este contexto efervescente, varias figuras representativas de la industria han alzado su voz y a través del movimiento Rewiring Fashion directivos, diseñadores y demás actores se han reunido para discutir estrategias con el objetivo de redefinir el futuro de la industria. En el caso de las semanas de la moda, abogan por una revisión del calendario para volver al itinerario original: Otoño-Invierno y Primavera-Verano. También apuestan por la reinvención del formato de desfiles según el criterio del diseñador; lo que este considere conveniente para su público y clientes. La intención y deseo de cambio son evidentes, las altas esferas de la moda están en conversación y apelan por una desaceleración de la producción, un alto a la emergencia desmedida de colecciones y tendencias, en pro de una valoración al trabajo creativo pausado y de calidad. La gran interrogante es que si este planteamiento que propone un ritmo de producción pensado y consciente permeará de alguna manera en el sistema de moda rápida, el cual ha basado su operativa en la imitación y posterior copia de estos grandes nombres que ahora apelan por una ralentización. ¿Será que finalmente llegará aquel cambio que tanto anhela la industria? Que no sean solo expectativas.


*Publicado en Revista Cosas Ecuador: https://cosas.com.ec/el-futuro-de-las-semanas-de-la-moda/

Fórmulas de estilo para trabajar en casa



El paso a paso para crear un look de home office.


Por: Sasha Santamaría (Consultora de Moda y Estilo)

La “nueva normalidad” nos ha obligado a modificar ciertas dinámicas que formaban parte de nuestra no tan lejana y antigua cotidianidad. El confinamiento hizo que nos alejáramos de nuestros espacios de trabajo para convertir nuestra casa en nuestra nueva oficina, llevándonos, de igual manera, a elevar nuestras prácticas de vestir a una categoría que fusiona la comodidad de la ropa de “entrecasa” con la formalidad que exige el vestuario ejecutivo.
Lograr un equilibro entre ambas cualidades puede ser un desafío, ya que el objetivo es construir un conjunto que sea relajado y que al mismo tiempo nos haga lucir profesionales. Ya sea que tengas que cumplir con tu jornada de teletrabajo, asistir a clases en línea u otra actividad académica o laboral desde casa, con las siguientes pautas podrás diseñar un estilismo adecuado para desempeñar estas tareas.


Ponte en el mood

La ropa tiene el superpoder de influir en nuestro estado de ánimo. Así que no te dejes vencer por el deseo de quedarte en pijama. Deshazte de toda prenda que te remita al descanso, incluso en el calzado. No tomes el estar en casa como excusa para restarle importancia a tu apariencia. Idear un conjunto apropiado para tu jornada te permitirá entrar en el mood que necesitas para iniciar tus actividades.


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Enfócate en las prendas superiores

Seguramente, habrá oportunidades en las que deberás realizar video conferencias con tus compañeros. En este caso, para lograr estar bien presentada frente a la cámara, deberás concentrar tus esfuerzos de estilismo en las prendas superiores. Las blusas o tops con detalles predominantes son una opción altamente fotogénica, puesto que te proveerán el componente de moda que necesitas. Recurre a prendas con vuelos, lazos o texturas discretas. Las tan en tendencia mangas voluminosas también son una gran opción. Si en tu ciudad el clima está algo frío, un jersey de cuello alto es una buena alternativa para componer tu look smart chic. Descarta las prendas de tiras, desprovistas de mangas o de corte strapless, puesto que descubren la zona de los hombros.




Accesorios

Para enfatizar tu imagen en cámara, incluye accesorios para aderezar tus blazers o blusas. Puedes, por ejemplo, utilizar un pañuelo para decorar el cuello de tu clásica camisa blanca; de esta manera, le aportarás textura visual y algo de color a tu atuendo. Lograrás un efecto similar utilizando un maxi collar de materialidad opaca que no cause ningún tipo de destello. De igual manera, unos aretes de diseño atractivo le darán un marco agraciado a tu rostro. Si decides complementar tu estilismo con un cardigán o una chaqueta, añádeles un broche -¿recuerdas que te lo presentamos como uno de los accesorios in de esta temporada?- para crear un detalle protagonista. 







Parte inferior

Ya mencionamos que la comodidad es una cualidad fundamental para configurar el look ideal de trabajo en casa. Para esto, opta por prendas de silueta holgada para vestir la parte inferior de tu cuerpo. Los jeans tipo skinny o rectos no entran en esta categoría; en su lugar, prefiere aquellos de tiro medio o alto que descansen relajadamente sobre la cadera o cintura. Unos de estilo boyfriend o mom te garantizarán el confort que necesitas para sobrellevar tu jornada frente al computador.






No te olvides del calzado

Deja las pantuflas a un lado y culmina tu conjunto con unos zapatos que le den el cierre final al look. Si deseas incluir tacones, opta por aquellos de diseño kitten heel o cuadrado. Los tenis y ballerinas aparecen como alternativas más confortables pero igual de estilosas.



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*Publicado en Revista Cosas Ecuador: https://cosas.com.ec/formulas-de-estilo-para-trabajar-en-casa/



Nuevos escenarios y transformaciones de la moda


Señales que anuncian los cambios y el destino que tomará la industria.


Por: Sasha Santamaría (Consultora de Moda y Estilo)

Es evidente que nos encontramos frente a un momento de quiebre que reconfigurará toda normalidad a la que estábamos acostumbrados. Dentro de la industria de la moda, sus diferentes actores han iniciado una discusión en torno al futuro y nuevo rostro que esta tomará en consecuencia de la crisis a causa del covid-19. Y es que la historia demuestra que los tiempos sombríos traen cambios contundentes. Y la moda es experta en resistirlos y renovarse para poder sobrevivir. Por ejemplo, la Primera Guerra Mundial trajo consigo una novedosa emancipación en el vestir femenino, liberando a la mujer de la encorsetada silueta eduardiana; favoreciendo un estilo relajado, confortable y lineal que le permitiría trabajar y practicar deporte con total soltura.   

Mientras la moda divaga entre la incertidumbre –al igual que otros sectores-, ya ha puesto de manifiesto nuevas estrategias en respuesta a ciertas problemáticas inherentes a los tiempos pandémicos que corren. Surgen nuevos desafíos que a su vez, representan una oportunidad para innovar y revisar ciertas mecánicas que imperan en su sistema, acciones que pretenden determinar su porvenir. Analizamos algunas de ellas.

El camino a la sustentabilidad
Algunos entusiastas como Li Edelkoort –la reconocida especialista en tendencias- consideran esta pausa como la oportunidad que la moda debe aprovechar –y no dejar pasar- para hacer un reset y dar a luz a un nuevo comienzo bajo el estandarte de la sustentabilidad. Y es que resulta un secreto a voces que la moda y su voraz modo de producción son uno de los grandes causantes de la contaminación ambiental. El llamamiento hacia la desaceleración de sus procesos para mitigar el prejuicio causado a la naturaleza, es la premisa por la que abogan algunos especialistas.

Aunque las intenciones son buenas, hay que tener presente que “la moda es la hija favorita del capitalismo” –brillante axioma del economista alemán Werner Sombart- y que todo indica que sus ansías de constante renovación que son las que mantienen su dinámica y en consecuencia, motivan a un consumo desmesurado, son más poderosas que el anhelo de crear un cambio real. Basta con examinar las acciones que se han tomado luego de aquel oscuro 24 de abril del 2013, fecha en que ocurrió el colapso del complejo textil Rana Plaza, tragedia que dejó miles de muertos y heridos. Siete años después, una de las marcas involucradas en este accidente, aparece liderando el ranking del Índice de Transparencia dela Moda 2020. ¿Greenwashing en su máxima expresión?

Lo cierto es que una gran parte de la industria de la moda no está haciendo su mayor esfuerzo para dejar atrás sus malas prácticas. Mientras lees este artículo, trabajadores confeccionistas de Pakistán, Camboya y Bangladesh -¿ven que nada ha cambiado?- se encuentran protestando para exigir sus pagos. Esto demuestra que resulta urgente replantear y revisar la manera en que se está abordando y aplicando el concepto de la sustentabilidad en la moda, si se trata realmente de un compromiso ético o de una estrategia de marketing para mejorar la imagen de una empresa.

A pesar de la tragedia de Rana Plaza, los trabajadores del sector textil continúan laborando en condiciones precarias. Foto: AFP.


Representaciones digitales
El distanciamiento social que los organismos de salud recomiendan como una de las medidas para evitar la propagación del covid-19, pone límites a las actividades que convocan la concentración de varias personas en un mismo espacio. En este contexto, la moda ha determinado acciones para prescindir del contacto humano. Una de ellas, la realización de ediciones protagonizadas por modelos digitales. Aunque esto no es nuevo, ya que en 2016, la presentación de la influencer/instagrammer Lil Miquela puso de cabeza a la esfera de la moda, reabriendo el espinoso debate sobre las representaciones femeninas y los ideales de belleza que estos instauran en el imaginario colectivo. 
Y es que si no era suficiente con la apología a la delgadez extrema ahora, la vara sobre lo bello la definen los rasgos cincelados mediante el computador. No es casual la amplia aceptación de la que gozan los filtros de Instagram –en especial el combo ojos felinos + pómulos marcados + boca pulposa- que alteran nuestra apariencia con el propósito de hacernos lucir como estos personajes. No en vano, el aumento de labios y los rellenos faciales se han convertido en los procedimientos estéticos más solicitados, en un esfuerzo por concretar físicamente aquel “yo” virtual creado bajo la fantasía de estos filtros.

Dada la coyuntura actual, las editoriales han apelado a este recurso para llevar a cabo sus ediciones. Todo señala que esto no se trata de un suceso pasajero, que las modelos digitales han llegado para quedarse, competir y convivir con las de carne y hueso, puesto que la agencia The Diigitals es la encargada de crear estos avatares e impulsar sus carreras. ¿Su argumento? Las ediciones digitales son una alternativa para evitar la contaminación causada por la movilización aérea que demanda la transportación del personal humano que se requiere para realizar una producción fotográfica.

Así, la española S Moda –en su número de diciembre pasado- y Vogue Italia –en su edición de marzo- esquivaron la convencionalidad y elevaron como estrellas de sus portadas a estos maniquíes que a primera vista pueden confundir al espectador, abduciéndolo a un estado de desconcierto frente a la veracidad de la imagen que observa, una experiencia que condice con la distorsión de la realidad propia de una época donde las fake news y la posverdad manipulan los discursos. 

Modelos de la agencia The Diigitals como protagonistas de portada. Foto: Vogue Italia, S Moda.


La estética de lo esencial
En épocas de recesión como la que transitamos en la actualidad, se hace indispensable la economización de los recursos y un aprovechamiento óptimo de estos. En términos de diseño, esto suele interpretarse mediante la concepción de prendas o colecciones desprovistas de detalles intricados que encarezcan el proceso de confección, dando lugar a un estilo atemporal regido por piezas de líneas clásicas. Posiblemente, la actual crisis haga que la moda se incline hacia una estética dominada por el minimalismo y un propósito funcional, tal como ocurrió luego del 11-S, cuando el utilitarismo chic se convirtió en el lenguaje acatado por la moda para ir a tono con la solemnidad de lo sucedido.

También es factible, que el exceso de información visual a la que estamos expuestos a través de las pantallas nos lleve a buscar un silencio, un refugio en espacios llenos de nada. La portada blanca de la edición de abril de Vogue Italia da una pista de aquello, invitándonos a experimentar con la quietud. Incluso, existen señales previas de esta inclinación hacia la sencillez y discreción en el vestir. Meses atrás, en uno de nuestros reportes de tendencias, señalamos el fin de la tendencia de la logomanía y con este, la vuelta del  minimalismo. De todos modos, no queda descartada la aparición de una estética exuberante, tal como sucedió al final de la Segunda Guerra Mundial de la mano de Christian Dior y su opulento new look que en palabras del diseñador, significaba el retorno al glamur luego de un periodo de austeridad. Quizás seamos testigos del surgimiento de una nueva vanguardia.

Por otro lado, como mencionamos, resulta conveniente sacarle el máximo partido a los materiales que tengamos a nuestra disposición, y esto se convierte en una oportunidad precisa para poner en práctica conceptos que permiten la reutilización de ciertos insumos o elementos considerados como descarte. La circularidad y el up-cycling aparecen como guía para reconvertir por ejemplo, piezas como los samples o prototipos que generalmente no están disponibles para la venta al público y de esta manera, recrear con ellos nuevos ítems.  


La practicidad y el purismo priman en los conjuntos de Lemaire. Foto: Tagwalk.


La moda se transforma a la par de las sociedades y sus vicisitudes, adaptando sus mecanismos a los sucesos emergentes. Observar aquellos cambios resulta fascinante ya que denotan su capacidad de seguir el pulso de la época; respuestas que posteriormente formarán parte de su historia. Solo hay que permanecer atentos y dejarnos sorprender.  



*Publicado en Revista Cosas Ecuador: https://cosas.com.ec/nuevos-escenarios-y-transformaciones-de-la-moda/