Seis Tendencias Recomendables Para Llevar En Esta Temporada


Por: Sasha Santamaría 


Les comparto mi selección de tendencias que protagonizan el vestir de esta temporada. Las escogí porque considero que son ítems que podemos adquirir para “levantar” y actualizar nuestros conjuntos y además, porque son prendas y accesorios que podremos conservar y seguir vistiendo en las próximas temporadas.


1.- Sensación Lila
Una variante suavizada del Ultravioleta que Pantone propuso como color predominante para este año, el lila resulta discreto (comparado con el violeta) pero al mismo tiempo vibrante y sofisticado.  


2.- Lino Confortable
El lino aparece como el tejido estrella de esta temporada. Ideal para el verano, de tacto fresco y agradable. Para disfrutarlo y aprovecharlo al momento de vestir, debemos respetar su condición natural de arrugarse, es parte de su gracia y garantía de su originalidad.


 3.- Blazermanía
Quien diga que la moda no es un hecho cultural y social, puede ver en la predilección y regreso del blazer al vestir femenino un ejemplo de ello. Gracias a la coyuntura feminista, el blazer se ha convertido en la armadura sartorial de las mujeres en el paisaje urbano. Además, basta con portarlo para ir bien vestida a cualquier hora y ocasión.


4.- Maxi Aros
En accesorios, me agrada mucho esta tendencia de usar sólo un gran aro sobre una oreja o usar dos pero de distinto motivo o tamaño. El toque para un estilismo "cool".


5.- Barritas para el cabello
Muy estilo MiuMiu.


6.-Tacones cómodos
La época feminista exige una moda feminista, es decir, una moda que priorice la comodidad. Queremos vernos altas para vestir el día a día sin tener que destruirnos los pies, por ello, los tacones tipo cuadrado y “chupete” o “kitten heel” son los elegidos para cumplir esta tarea. Stilettos altos sí, pero para la noche.


Colaboración para NYLON Español






El año pasado tuve la bonita oportunidad de concretar mi meta de colaborar con un medio de moda internacional. Fui delegada como responsable de Investigación para la realización de este artículo para NYLON Español. Fue un grato honor haber sido parte de esta experiencia y haber trabajado en equipo junto a otros profesionales de mi país. 


Caso Loewe/Cultura Otavalo: ¿Apropiación o Apreciación Cultural?


Por: Sasha Santamaría


Izquierda: Bolso de la colección Primavera-Verano 2018 de Loewe. Derecha: Bolsos realizados por artesanos ecuatorianos. Autor: Marcelo Jaramillo Cisneros. 


Hace unos cuatro meses aproximadamente, la escena del diseño ecuatoriano entró en controversia. El motivo: La presencia de la figura conocida como “chismosas” adjudicada a la cultura indígena de los Otavalos, en prendas y accesorios de la colección Primavera-Verano 2018 de la marca española Loewe.

Pasó mucho tiempo para que decidiera escribir este posteo ya que considero, se trata de un tema sensible y quise informarme lo mejor posible, consultando la opinión de voces relativas a este debate. Por ello, mi intención es aprovechar este espacio para que estos diversos puntos de vista puedan expresarse con el objetivo de conocer diferentes posturas, sin pretender ser custodios de la verdad.

Recuerdo que cuando empecé a estructurar mi investigación quería conocer en primera instancia la opinión de un representante de esta comunidad. Para ello, decidí acudir a la diseñadora Hilda Males, a quien tuve el gusto de entrevistar para conocer su marca Zhafra.
Esta es su opinión:
“Como diseñadora estoy clara acerca de los códigos que tiene un proceso de diseño, o sea, la diferencia entre el artículo que nace como producto de una inspiración o un acto de plagio y en estos diseños de LOEWE se evidencian lo segundo en su totalidad, aparte tengo entendido que tampoco existe ningún distintivo acreditando la raíz del diseño.
A través del tiempo, estos y otros símbolos iconográficos han pasado de ser representativos a simples gráficas utilizadas por casas de moda donde pierden el valor real de su significado. Por ejemplo, si productos con estos motivos andinos llegasen a entrar a un mercado masivo en la industria de la moda, se convierten en una tendencia, seguido de una producción que en el camino pierde la memoria histórica, la esencia y la sensibilidad para cuando lleguen a manos del consumidor. 
Una artesanía pasa por un proceso único, irrepetible en su forma, pero cuando se convierte en un producto de adquisición masiva, se industrializa y su producción automáticamente pasa a manos de las transnacionales.  Es común escuchar entre los mindalaes (comerciantes kichwas) la expresión de: “En tal país x, tal artesanía x ya nos copiaron los chinos.” Y claro, ya sabemos lo que pasa una vez que un producto es reproducido por la industria china, no? Personalmente no siento ningún tipo de homenaje hacia mi cultura. Llevamos siglos siendo saqueados: Primero han sido nuestro recursos naturales, y ahora ¿debemos permitir esa continuidad con nuestros recursos intangibles?”.

Al igual que Claudia, veo en los diseños de Loewe una reproducción casi literal de los objetos realizados por los otavalos. De hecho, me parece increíble que la marca dirigida por J. W. Anderson –quien ante mis ojos es uno de los diseñadores más creativos de estos últimos años- no haya siquiera realizado una re significación de la forma del bolso, que como podemos observar es similar a la que podemos adquirir en cualquier feria artesanal de nuestro país y que seguramente usamos alguna vez en nuestras vidas.

Sin embargo, a favor de Loewe, según Anderson en una entrevista con la revista Vogue, declaró que la colección se trata sobre una mujer viajera. Sabemos que los diseñadores se inspiran de lo que ven, y quizás en algún momento en alguna ciudad, él o su equipo de diseño vieron la postal de una mujer caminando con este bolso, como me sucedió en diciembre del año pasado mientras paseaba por la ciudad de Buenos Aires. Por otro lado, hay que considerar que la marca utilizó esta imagen de manera respetuosa, ya que no ridiculiza o altera de forma inapropiada este dibujo andino.

Aquí me permito hacer un alto, siendo el motivo de la disputa el diseño “chismosas” que ilustra a una o varias mujeres vestidas con traje tradicional indígena con un gran sombrero cubriendo sus cabezas. Si bien es cierto, es un diseño que asociamos inmediatamente con la cultura Otavalo y otros grupos indígenas de nuestro país, quienes serían los perjudicados en esta polémica. Sin embargo, mientras investigaba, aparecieron imágenes de este motivo bajo la etiqueta de países como Bolivia y Perú. En vista de aquel descubrimiento, decidí recurrir a la opinión del diseñador gráfico Alejandro Fiadone, (argentino dedicado a la recopilación de simbología de los pueblos originarios de su país)  y del antropólogo Mario Sánchez Proaño (ecuatoriano residente en Argentina).  Juntos emprendimos la tarea de intentar acercarnos al origen de aquel motivo, asunto que no ha sido fácil puesto que la información sobre el tema es escasa.

Para Sánchez: “Es clara la apropiación de una imagen icónica que se reitera actualmente en los textiles imbabureños que se venden a los turistas que muy probablemente no tenga registro formal ni beneficios reconocidos a persona física o jurídica; esto sería difícil de concretar por la dificultad de identificar a quien introdujo ese ícono al repertorio textil y al grupo que hace uso del mismo en Imbabura. De todos modos, las figuras en cuestión se incorporaron hace pocas décadas  con finalidades comerciales y no se corresponde a la tradición textil imbabureña…”.

Por su parte, Fiadone expresa: “El sombrero de fieltro, al estilo de las “chismosas”, fue usado por todas las comunidades andinas, desde Colombia hasta el Norte de Chile y Noroeste de Argentina. El diseño no aparece en textiles andinos prehispánicos; el sombrero en si es post conquista europea y el diseño, por sus características (no son símbolos antiguos, sino una representación realista) lo ubicaría como originado a mediados del Siglo XX, que es cuando las comunidades indígenas, ante la pérdida de algunos valores iconográficos y la necesidad de comercializar sus productos, comienzan a generar nuevos diseños, representando escenas locales, sin carga simbólica, de resolución más sencilla y ejecución más rápida para satisfacer el mercado turístico, mientras continúan haciendo trabajos para su propio uso conservando la simbología tradicional”.

En resumen, hasta el momento, no hemos encontrado algún documento que certifique que el ícono de las chismosas sea de autoría de la comunidad otavaleña. Por esta razón, luego del descubrimiento de este motivo en representaciones peruanas y bolivianas, podríamos afirmar que se trata de un diseño compartido por las culturas indígenas sudamericanas, como el caso de la alpaca que es común ver en abrigos de estos países y que Dries Van Noten incorporó en su colección masculina de Otoño/Invierno 2017-2018, por la cual recibió acusaciones de apropiación cultural en su cuenta de Instagram por medio de comentarios como “Denle crédito a la cultura peruana” o “Es un diseño boliviano”.

Abrigo de Dries Van Noten, colección Otoño-Invierno 2017-2018 Masculino. Fuente: Instagram

Quizás entre nuestros artesanos existe una especie de “sintonía creativa”, por ello creo que aquellos motivos son patrimonio de las culturas indígenas sudamericanas y al mismo tiempo, patrimonio cultural mundial. Entonces estamos hablando de recursos culturales, de referencias que inquietan, inspiran y alimentan la creatividad de los diseñadores, sin importar su origen étnico y nacionalidad.

Por esta razón, resulta complejo afirmar y distinguir cuando nos encontramos frente a un caso de apropiación o apreciación cultural. Por ello, cuando se trata de un diseño con matices étnicos, la recomendación siempre será comprar el producto directamente al artesano. Por ejemplo, ahora que están de moda las cestas de mimbre, no le encuentro sentido alguno acudir a una tienda de moda rápida para adquirir una de estas piezas, teniendo modelos hermosos realizados por los artesanos de nuestra costa.

Por último, si la intención es proteger el trabajo de nuestros artesanos y que este sea debidamente reconocido a nivel mundial, pienso que deberíamos enfocar nuestra indignación frente a la errónea denominación del sombrero “Panamá”, que tristemente, durante décadas y debido a su nombre, se cree que es confeccionado en Panamá, siendo totalmente elaborado por manos de artesanos ecuatorianos, negados del reconocimiento de su obra; resignados a la tristeza de saber que su trabajo no lleva su nombre tal como lo expresa una artesana en el documental “Las Tejedoras de Sigsig” de Libertad Gills. Creo que esa es la gran y vergonzosa deuda que tenemos con ellos. 

Lo Que Nos Pasa Con El Cuerpo


Por: Sasha Santamaría




Uno de los temas que abraza la moda es el cuerpo. Si revisamos su historia, podemos ver cómo en determinadas épocas surgieron diferentes siluetas que encarnaban el ideal de belleza de diferentes momentos. Recordemos a la figura aniñada y delicada de Twiggy que reinó en los años sesentas o los cuerpos curvilíneos y exuberantes de las estrellas del cine de los cincuenta como Sophia Loren o Brigitte Bardot. Son algunos ejemplos de lo que en algún momento era visto como el “cuerpo ideal”, así como en la actualidad el modelo aspiracional parece ser la figura musculosa cultivada a la manera de la histeria fitness.

Últimamente, he venido preguntándome el por qué el tema del cuerpo es  un asunto que afecta y preocupa a la mayoría de mujeres, al punto que puede llegar a afectar su seguridad y autoestima, como si fuese una prioridad de vida o muerte.
Digo esto porque recuerdo que hace un par de años, en un taller de Asesoramiento de Imagen nos pidieron que hablemos de lo que más nos gusta de nuestro cuerpo y escuchando las respuestas de mis compañeras quedé sorprendida.

La mayoría, sin dudarlo, se enfocó en describir todo aquello que le desagrada. “Quisiera tener las piernas más largas” “Mi nariz es muy grande” “Quisiera ser flaca” “Mis senos son muy pequeños, no me gustan”. En un instante, el lugar se inundó en un mar de quejas y disconformidad. Yo estaba asombrada por lo que escuchaba porque realmente a veces me cuesta entender cómo se le da importancia –demasiada- al tema del físico. Me refiero al nivel de importancia que percibo, porque no es una importancia sana, sensata, más bien, cercana a lo dañino y enfermizo; sobre todo me sorprendió porque la mayoría de mis compañeras eran mujeres  profesionales, madres y esposas, que parecían tener su vida resuelta, donde no hay espacio alguno para la inseguridad.

De repente, como caída del cielo y para dar un poco de luz a la situación, tomó la palabra mi compañera Cecilia, a quien tuve el gusto de conocer en ese taller. Es que la recuerdo con mucho cariño porque es de esas mujeres a quienes ves y te trasmiten tanta paz y elegancia. Esta fue su respuesta: “A mí me gusta todo de mí porque gracias a Dios tengo mis extremidades completas y estoy agradecida por ello”. Simple, pregnante, inteligente y conmovedora declaración. Nada más lindo que tener la oportunidad de e s c u c h a r mensajes agradables que te invitan a reflexionar, a reconsiderar tu punto de vista.

Y es que estimadxs, se culpa mucho a la moda por “imponer” cánones de belleza inalcanzables  y déjenme decirles que eso ha existido y existirá siempre y depende de uno decidir que esto afecte o no la mirada que tenemos de nosotros mismos. Hay que dejar de señalar culpables o de victimizarnos por lo que la moda “trata” de imponer, porque al final de alguna manera ella es un reflejo de aquello que deseamos y lo estamos viendo ahora con las campañas protagonizadas por “mujeres reales”. Y no porque una mujer sea naturalmente delgada tenemos que señalarla como anoréxica o porque tenga un cuerpo rollizo sufre de sobrepeso, simplemente son ellas, son sus cuerpos y todos son diferentes e igual de bellos sea cual sea su tipo.

Quizás, por qué en lugar de mirar tanto para afuera miramos para adentro, por qué no empezamos a entrenar nuestra confianza y empezamos a aceptar lo que somos y cultivamos otros aspectos mucho más vitales y perennes que el físico, y comenzamos a disponer nuestra energía en otras áreas de nuestra vida que en realidad lo merecen. Más apariencia con sustancia.

Feminismo, Blazers y Power Dressing


Por: Sasha Santamaría




Uno de los aspectos que más me fascinan y me cautivan de la moda, es que no se trata únicamente de un simple vestido, sino que es un espejo de lo que sucede en la sociedad. Por ello, no es casualidad que en este tiempo donde se habla mucho de feminismo y del empoderamiento de la mujer, la moda demuestra que ella también puede ser una aliada para acompañar/vestir esta causa –no está demás revisar la colección SS 2015 de Chanel-.

Así, estamos experimentado una vuelta al power dressing que colmó la moda femenina a fines de los ochentas. Sí, aquella época en donde las mujeres vestían con blazers de hombreras prominentes lo que las volvía visualmente intimidantes; su armadura para intentar conquistar los ámbitos laborales exclusivos de los hombres.

En esos años, la estrategia era vestirse como ellos para ingresar en aquellos espacios donde la participación de la mujer era escasamente permitida. Para visualizar este estilismo, podemos evocar la imagen de Margaret Thatcher ataviada en su clásico power suit.

Ahora, en este último tiempo donde la causa feminista ha tomado fuerza, la moda trae de vuelta este power dressing pero suavizado bajo la consigna del “utilitarismo femenino”; es decir, sastrería confortable pero femenina, destacando una de las piezas emblemáticas de este estilo: El blazer.

Decretado como una de las prendas de tendencia para esta temporada, el blazer parece ser la pieza de moda escogida para vestir el ánimo feminista de esta época y evidentemente, su practicidad y versatilidad son virtudes suficientes para designarle aquella distinción.

No hay un criterio o condición fija para vestirlo, va bien en cualquier momento del día y ocasión. Su logro es que permite que siempre estemos “bien vestidas”. Al menos así me hace sentir mi blazer favorito -uno negro de Esprit que conseguí en una tienda vintage-, siempre me salva y se adapta a todo; pasando por un look casual de jean y zapatos deportivos hasta vestidito negro y taconazos para la noche.

El único detalle para tomar en consideración al momento de adquirir uno es que sea lo suficientemente holgado –sobre todo en la parte de las mangas- para que no dificulte el movimiento. También hay que cuidar que el corte de la manga repose justo sobre la línea de la sisa -el corte que va sobre la axila-. El resto es pura imaginación.

Lo Que No Sabías De Coco Chanel



Por: Sasha Santamaría 





Despedimos agosto hablando de una de las modistas más importantes de la historia de la moda; Gabrielle “Coco” Chanel, puesto que en este mes se celebra su fecha de nacimiento.
Tanto se ha dicho sobre su vida privada, sus orígenes humildes, su infancia hostil y su agitada vida sentimental. Sin embargo, las bases de su leyenda se cimentan en las contribuciones que legó al vestir femenino y que aún, luego de casi ochenta años, se presentan actuales y sofisticadas, siendo una de ellas el pequeño vestido negro o little black dress (LBD).

Otro de los hitos que se le atribuye –disputado también por el modisto Paul Poiret- es la liberación de la mujer del corsé, vestigio de la indumentaria de la belle époque.
Relegar el uso de aquella prenda que constreñía el cuerpo de la mujer y le impedía moverse libremente, fue una idea que Chanel concretó mediante la creación de una silueta rectangular que facilitaba el movimiento.

Recordemos que corrían los tiempos de la Primera Guerra Mundial, los hombres se preparaban para ir al combate y las mujeres debían reemplazarlos en sus actividades laborales. El clima de época exigía una indumentaria que posibilite la acción y Chanel supo percibir esa necesidad y materializarla en un nuevo estilo que proclamaba comodidad y funcionalidad; tomando distancia del ornamento excesivo de la belle époque.

Otro aspecto tan poco difundido y que ayudó a moldear esta estética, fue el surgimiento del movimiento moderno en la arquitectura, que al igual que la moda de Chanel, sucedió en las primeras décadas del siglo XX. Contrario al ornamento naturalista y estilo hiper decorado de su antecesor el art nuvó, esta nueva corriente apelaba a la belleza de la forma geométrica pura y la simplicidad.  

Frases como “menos es más” o “la forma sigue a la función” sintetizan las intenciones de su propuesta y, la moda de Gabrielle Chanel adhirió a aquellos postulados, configurando un vestir de líneas rectangulares que ocultaban las formas femeninas, al igual que las construcciones modernas desprovistas de curvas.

Probablemente, aquella negación de los contornos femeninos fue una estrategia de Chanel para que en este nuevo ámbito laboral que la mujer debía enfrentar, su cuerpo permanezca resguardado y se la considere por sus habilidades y no se tratara de cosificarla por la sensualidad de su figura.

Esto no es más que una muestra de que la arquitectura y la indumentaria comparten una misión; proveer contención al ser humano. La primera, a través de un espacio y la segunda mediante el vestido. También nos enseña que sin lugar a dudas, Chanel como diseñadora, supo ser una exquisita y hábil traductora del espíritu estético y social de su tiempo. 


Dama vestida a la manera de la Belle Époque y la Casa Batlló de Antonio Gaudí, una de los edificios icónicos del Art Nuvó 


Sentido minimalista: Vestido de Chanel y el edificio Seagram de Mies van der Rohe

Guía Para Definir Tu Estilo


Por: Sasha Santamaría 



“Conócete a ti mismo y adórnate en consecuencia” es una frase que leí hace mucho tiempo y se convirtió en una de mis favoritas porque creo que resume de una forma muy sencilla, la relación consecuente que debe existir entre lo que elegimos para vestir y lo que somos. 

Llegar al punto en que el modo como nos vestimos refleje realmente nuestra esencia puede ser una tarea no muy fácil. Muchas veces, porque se desconoce o no se domina el vocabulario de la moda; es decir, lo que denotan ciertas prendas, texturas o siluetas; porque al igual que la palabra escrita o hablada, la moda también es un lenguaje que expresa y que nos permite manifestar materialmente parte de nuestra sensibilidad, y es aquella sensibilidad a la que podríamos definirla como estilo.

Como primer paso para emprender esta búsqueda, podemos iniciar pensando en todo aquello que nos agrada y conmueve. Pensemos en los colores, motivos de la naturaleza, figuras del cine o de la moda a quienes admiramos, algún movimiento de arte, nuestros cantantes de rock favoritos, películas… Todo por lo que sintamos afinidad y nos parezca bello.

Este inventario nos permitirá realizar un recorte para tener una idea clara acerca de lo que nos gusta y poder trasladar aquellas referencias a nuestro vestir y así, configurar nuestro estilo personal, además de estas pautas que nos ayudarán a continuar con esta búsqueda: 



1.- Elige tu paleta de color

Podemos partir eligiendo como base un color que nos guste mucho y pensar en sus matices. Por ejemplo, el azul y sus variantes que pueden ir de un azul noche, azul celeste hasta un azul grisáceo.  
Como comodín para realizar combinaciones, puedes elegir un segundo color que sea complementario a este color base.
Vale recordar que estos tonos deben ser afines a nuestra temperatura de color natural, la cual podrás descubrir mediante un diagnóstico de colorimetría



2.- Elige tu silueta

Escoge una silueta que destaque la forma de tu cuerpo, pensando también que la silueta es un recurso que permite en cierta medida modificar las características de nuestra figura. Podemos pensar en un tipo de silueta en A o trapecio para disimular unas caderas prominentes o incluso elegir una tipo rectangular si sentimos afinidad por la estética flapper de la moda de los años 20.

Estas son algunas de las siluetas más recurrentes en la moda:



3.- Elige tus texturas 

Si se trata de texturas visuales, es decir estampados, considerar aquellos motivos que nos gustan mucho como flores, animales o formas geométricas favoritas. Por otro lado tenemos las texturas táctiles, es decir aquellas que provocan alguna sensación al contacto con nuestras manos. 
Si nuestro estilo se inclina hacia lo romántico, minimalista o natural podemos elegir entre el plisado, el drapeado o pliegues tableados. 
Si se trata de un estilo alternativo o rockero podemos recurrir al cuero –textura icónica de este estilo- liso o de imitación animal. El vinilo y las aplicaciones de tipo transfer engomadas o craqueladas son otras opciones.



4.- Elige tu prenda emblema 

Encuentra una prenda que sientas que representa tu personalidad, que te haga sentir especial y puedas usarla en cualquier ocasión. A mí me pasa eso con los blazers, siento que cuando los uso voy bien vestida y quedan bien en todo momento del día y ocasión. 


5.- Elige tus accesorios

Una cadena, un prendedor, un pañuelo… Un accesorio especial que te acompañe siempre y te distinga. 



6.- Elige tu calzado 

Ballerinas, mocasines, zapatillas deportivas o stilettos tipo kitten heel para las actividades del día a día. Escoge un modelo que se adapte a tu estilo y al ritmo de tu jornada diaria. 
Para la noche, generalmente el calzado preferido son los tacones. Elige un tipo de tacón según un ancho y altura con los que puedas caminar segura. 



7.- Elige tus musas 

Busca inspiración en aquellas mujeres que son recordadas por su manera de vestir y estilo original, lo que las llevó a convertirse en imagen memorable dentro del universo de la moda. No se trata de imitar literalmente su manera de vestir, sino en considerarlas como referencia para aquellos momentos en que no sabemos cómo combinar una prenda o qué tipo de ropa usar para determinada ocasión. 


Sofía Coppola, Jeanne Damas, Vanessa Paradis, Hanneli Mustaparta y Charlotte Gainsbourg están entre mis favoritas