Mascarillas: Moda, Política y Salud



Observaciones acerca de uno de los símbolos de nuestro tiempo.


Por: Sasha Santamaría (Consultora de Moda y Estilo)


Se dice que la moda actúa como espejo del ánimo de nuestras sociedades, siendo capaz de transformarse al ritmo de sus cambios políticos, económicos y sociales. Desde siempre, su empatía le ha permitido cambiar de piel frente a los múltiples hitos transformadores del mundo, vistiéndolo en sus diversos virajes, tanto en sus crisis como en sus bonanzas. Y es que la moda es parte de la historia de la humanidad, y en este momento, en el que atravesamos una pandemia de escala global no deja de ser la excepción. Es posible reconocer cada hito de la historia del mundo a través de una pieza de indumentaria, tal como asociamos a las mini faldas con el estallido juvenil de los 60, dentro de unos años identificaremos al 2020 con las mascarillas o tapabocas, como el vestigio de una epidemia que nos llenó de incertidumbre y que trastocó la normalidad de nuestra cotidianidad.



Parte del estilismo de la colección Primavera-Verano 2008 de Louis Vuitton. Marc Jacobs, entonces director de la marca, tomó de inspiración la serie “Enfermeras” del artista Richard Prince. Crédito: The Coveteur.



Este elemento que nos resulta inusual y que desde el inicio del brote del covid-19 forma parte de nuestro aparataje indumentario, es una de las herramientas que por el momento tenemos a nuestro alcance para ayudar a frenar la propagación de este virus, y que seguramente, usaremos por un tiempo indeterminado. Y es que su uso colectivo se ha convertido en un acto de civismo y consideración hacia la salud pública, una manera de asegurar y confirmar de que estoy cuidándome y cuidando de los otros, algo que es común en países del Asia del Este como Japón y Corea del Sur, donde esta práctica es habitual entre los ciudadanos, como una medida para evitar enfermarse o enfermar a los demás.


Signo de subversión
Si bien, durante estos meses en que la pandemia se convirtió en el tema central a nivel mundial, y con ello, las mascarillas como símbolo de salubridad, en algunas latitudes es vista como un signo de rebelión. Los manifestantes de Hong Kong -que en junio del 2019 iniciaron sus protestas para exigir el retiro del proyecto de ley de extradición promulgado por Carrie Lam, jefa administrativa de la región- convirtieron a los tapabocas como parte de su uniforme de combate, completado con sus ropas negras y paraguas para evadir las bombas de gas. Su uso incluso llegó a ser politizado, luego de que Lam presentara una ley que prohibía su portación en espacios públicos.
De igual manera, el cantante Bud Bunny, lució este complemento en julio de ese mismo año en su natal Puerto Rico durante las manifestaciones que exigían la renuncia del gobernador Ricardo Roselló. La prueba de que el contexto altera la connotación de un elemento.


Mascarillas y política: Manifestantes en Hong Kong y el cantante Bud Bunny portando tapabocas durante sus protestas. Créditos: NDTV-AFP.


Recursividad en tiempos de escasez 
La alta demanda de mascarillas ha provocado su escasez en las zonas donde el virus ha llegado a su punto más alto. Desde Nueva York hasta Madrid, su desabastecimiento es contundente, lo cual ha despertado la capacidad resolutiva de los ciudadanos. Las versiones hechas en casa son el paliativo para resolver esta carencia, soluciones que resultan oportunas ante esta emergencia y la exigencia de los gobiernos sobre la obligatoriedad de su uso, una medida que hace pocos días entro en rigor en nuestro país. Una mascarilla casera es una alternativa que nos protegerá y nos permitirá acatar esta medida de salud. Si bien existen opiniones divididas alrededor de su efectividad, un estudio realizado por la Universidad de Cambridge  explora sus ventajas y posibilidades de protección, sugiriendo su confección en tejido de cien por ciento algodón o polialgodón, materiales a los que le adjudican una capacidad de filtración del 69 y 74 por ciento respectivamente. Así que si tienes habilidad para la costura y una máquina en casa, te animamos a confeccionar tus propias mascarillas para tu protección y la de tu familia, y puedes hacer unas extras para donar a quienes lo necesiten. De esta manera, podrás obtener una mascarilla lavable, reutilizable y con sentido ecológico, ya que no generarás desechos y además evitando la compra de las quirúrgicas, ayudarás a que las pocas unidades existentes queden reservadas para el personal médico.
Nosotros probamos la confección de este práctico modelo con bolsillo interior en el que podrás disponer un elemento absorbente como papel de cocina u otro similar a manera de filtro:



Si no cuentas con una máquina de coser, te compartimos esta sencilla opción que te permitirá crear una mascarilla utilizando un pañuelo y dos bandas de goma:




Ten presente sanitizarla luego de cada uso, lavándola con agua caliente y jabón. Cuando esté seca, completa su ciclo de desinfección pasando una plancha caliente. Y listo. Podrás volver a utilizarla.



De la funcionalidad a la tendencia
Mucho antes de que iniciara la pandemia del covid-19, algunos diseñadores comenzaron a explorar e incluir en sus discursos mascarillas como accesorio. Entre ellos, destaca el diseñador chino Zhijun Wang, que en 2014 alumbró su propuesta de mascarillas antipolución, idea que surgió en búsqueda de protección ante la contaminación del aire que sufre su natal Beijing. Frente a esta problemática, el diseñador eligió deconstruir su colección de tenis deportivos para desarrollar mascarillas de formas futuristas que cubren los requerimientos tanto funcionales como estéticos, lo que rápidamente llevó a convertir sus piezas en objetos de culto del streetwear.


Las piezas del diseñador Zhijun Wang han llamado la atención de varias celebridades, incluso del museo MoMA donde fue invitado a exponer su obra. Crédito: @zhijunwang.


Durante los desfiles de las pasarelas del 2019, diseñadores como Marine Serre y Dolce & Gabbana anticiparon la coyuntura presente y complementaron sus estilismos con tapabocas personalizados a su estilo, augurando así el nacimiento de una tendencia.


Versiones de The Blonds, Dolce & Gabbana, Marine Serre, Philipp Plein y Alexander Wang. Crédito: Tagwalk.


Y es que en términos de diseño la funcionalidad va alineada con la estética, y seguramente, ahora que tendremos que habituarnos a un uso más frecuente de las mascarillas, desearemos apersonarlas a nuestro gusto y por qué no, conjuntarlas con nuestro vestuario. Esto fue lo que demostró Zuzana Caputova, la actual presidenta de Eslovaquia, ejerciendo de early adopter al presentarse en un acto público ataviada en un traje magenta cerrando su composición con una mascarilla del mismo tono, movida que le sumó halagos y críticas, pero que al final de cuentas, demuestra el giro que tomará nuestra imagen al adoptar este novedoso elemento a nuestro vestir.


Zuzana Caputova, actual presidenta de Eslovaquia, llamó la atención de los medios por la calculada combinación entre su traje y mascarilla. Crédito: DPA/EP.


Así que tanto por salud o por tendencia o la combinación de ambas, concienciarnos sobre la importancia de las mascarillas y habituarnos a su uso consolida un gesto de altruismo y de compromiso comunitario de salud, al ser una de las pocas armas con las que contamos para contrarrestar esta epidemia, nos uniforma y de alguna manera, nos recuerda que estamos juntos en esto.



*Publicado en Revista Cosas Ecuador: https://cosas.com.ec/mascarillas-moda-politica-y-salud/


Conceptos que te ayudarán a replantear tu relación con la moda


El momento del cambio ha llegado.


Por: Sasha Santamaría (Consultora de Moda y Estilo)

Los expertos auguran transformaciones en la estructura del sistema de la moda a causa de la crisis de salud actual. Crédito: Imaxtree


En este momento, el mundo se encuentra atravesando un momento que para muchos nos resulta insólito. De repente, en un instante, nos convertimos en los protagonistas de una película de ciencia ficción cuya trama está determinada por la incertidumbre. Confinados en nuestras casas, aguardamos a que este presente se convierta pronto en un recuerdo del pasado. Lo único seguro que tenemos por ahora es que nada volverá a ser como antes, incluido nosotros. Es indiscutible que estamos en un momento de quiebre y que esta es una instancia que podemos aprovechar para replantear de manera positiva ciertos aspectos de nuestra vida. 
Con un vasto tiempo libre a disposición, seguramente durante estos días has reflexionado acerca de muchas cosas que hacen parte de tu día a día; la relación que llevas con tu familia, tus amigos, tus sueños, deseos... y por qué no incluir en esta lista la relación que llevas con la moda, específicamente con las prácticas de vestir que ejerces cotidianamente y con la forma en que la consumes.

Considerando aquella hipótesis de que esto no es más que una suerte de llamado de atención que nos convoca a reconocer el daño que le hemos provocado a la naturaleza con nuestras acciones, siendo la industria de la indumentaria una de las grandes causantes de este prejuicio; tenemos en nuestras manos el poder de cambiar este panorama y con nuestras decisiones, contribuir a la disminución de aquel deterioro. No lo veas como algo imposible e inalcanzable de ejecutar, a veces podemos sentirnos intimidados cuando nos enfrentamos a una problemática que nos parece irremediable; pero son las pequeñas acciones las que son capaces de crear cambios significativos. 
Hay un concepto que resuena constantemente como solución; la sustentabilidad, que aparece como el gran paraguas que ampara otros principios afines que serán los que en la práctica, te llevarán a construir una relación sana, consciente y racional con la moda, modificando tus hábitos de consumo y de vestir. En este glosario que hemos preparado, te daremos detalles sobre cada uno de ellos y nuestra recomendación para que los emplees a cabalidad.


Moda sustentable
A grandes rasgos, hablar de sustentabilidad dentro de la esfera de la moda refiere a un producto cuyo proceso previo de diseño haya involucrado aspectos sociales, éticos y ambientales. ¿Cómo son estas propuestas? Podrás identificarlas fácilmente; destacando aquellas que utilizan materialidades que no resulten contaminantes para el ambiente, en el caso de la ropa por ejemplo, la materia prima textil deberá ser de origen animal o natural, tales como algodón, lino, cáñamo, o fibras de animales como alpaca o vicuña.
Dentro de este marco se incluye el recurso humano, es decir, que el proceso de confección haya sido ejecutado bajo la contratación de mano de obra limpia, asegurando el pago justo a los confeccionistas y a su vez, condiciones laborales decentes. El cuidado de estos aspectos conducirá a un desarrollo sostenible, garantizando así un modelo que a largo plazo no afecte ni comprometa de manera negativa los criterios señalados.

En 2019, el proyecto Manifiesto 4 convocó a varios diseñadores colombianos para que bajo su visión, recrearan nuevos diseños utilizando como recurso uniformes de policía que iban a ser desechados. Crédito: Fashion Radicals




Upcycling
Puede suceder que mantengas una relación afectiva muy profunda con una prenda simplemente porque te recuerda un momento específico de tu vida, pero resulta que su estética poco o nada encaja con los lineamientos de la moda actual. Seguro se te habrá pasado por la cabeza desecharla, lo que no sabes es que el upcycling te permitirá reformular aquella prenda y transformarla en una nueva. Esto quiere decir que podrás convertir unos jeans en un top strapless si se aplican magistralmente ciertas técnicas de deconstrucción para transformar su diseño. Para ello, podrás acudir a diseñadores especializados en esta tarea, quienes se encargarán de renovar tus apreciadas prendas. O si cuentas con habilidades de costura, puedes atreverte a hacerlo tú misma. Incluso, si no deseas realizar una alteración drástica, basta con subir el hilván de una falda midi para transformarla en una mini falda y ¡listo!, tendrás una nueva prenda en tu armario.


El upcycling aplicado en la moda propone la deconstrucción de las prendas para generar una completamente nueva.


Greenwashing
Este concepto aparece como advertencia para ponernos en alerta y permitirnos reconocer aquellas marcas que profesan un discurso sustentable con el objetivo de “lavar” su imagen, luego de haberse visto involucradas en casos de explotación laboral y contaminación ambiental. Así, indagando en los antecedentes de estas propuestas, podemos determinar si su intención ecológica y socialmente responsable es verdaderamente genuina o no es más que una estrategia de marketing. Toma con pinzas aquellas que indiquen en sus etiquetas frases como “eco-friendly” o “100 % sustentable” cuando sus precios estén muy por debajo del valor promedio del mercado. Bien dicen que lo barato sale caro y posiblemente, detrás de esa prenda se esconde un proceso de producción nada ético. Si bien es cierto –y para no caer en radicalismos- poco a poco las marcas de moda rápida están adaptando su saber hacer a este nuevo paradigma de lo sustentable, lo cual se evidencia a través de sus innovaciones en materia textil, como el caso de H&M y su proyecto Orange Fiber, en el que recupera residuos de naranja para elaborar un tipo de seda; o trabajando conjuntamente con casas artesanales tal como lo realiza la española Zara junto a Manteco, la tradicional marca italiana especialista en tejidos de lana. Solo recuerda afinar tu criterio de selección al momento de considerar estas propuestas.

Una de las piezas del proyecto Orange Fiber de H&M. Crédito: H&M web


Localismos
Tal como indica su nombre, esta expresión hace referencia a lo local, a lo autóctono, lo que en términos de diseño podemos traducir a aquellas manifestaciones que se producen dentro de un determinado territorio. La apuesta va hacia los diseñadores de autor; a aquellas propuestas que constan de un concepto particular y que utilicen entre sus componentes materiales propios de la región. Por supuesto, esto incluye el producto artesanal, así que anímate a visitar los mercados artesanales o pequeños comercios de artesanos para adquirir piezas dotadas de un alto valor simbólico y ancestral.

Los mercados artesanales son el espacio preciso para encontrar piezas que combinan tendencia y folclore. Crédito: Azuayaldia.com


*Publicado en Revista Cosas Ecuador: https://cosas.com.ec/conceptos-que-te-ayudaran-a-replantear-tu-relacion-con-la-moda/

Guía para usar flecos



Prepárate para llenar tus looks de movimiento.


Por: Sasha Santamaría (Consultora de Moda y Estilo)

Una de las particularidades de la moda consiste en proponernos como nuevo algo que necesariamente no lo es. Los flecos, aquel gesto que inmediatamente asociamos a las flappers de los dorados años veinte; los mismos que embellecieron sus vestidos y se agitaban frenéticamente al ritmo del charlestón y el jazz, en una inaugurada vida social que iniciaba para la mujer en aquella época, regresaron para invadir las propuestas de las recientes pasarelas.

En su intrínseco vaivén, no es casual que en estos nuevos 20 la moda haya decidido traer de vuelta este recurso que se postula como una de las grandes tendencias de la temporada. Como toda novedad emergente, es fundamental conocer las fórmulas para usarlos a nuestro favor a la hora de incluirlos en nuestro estilo, sobre todo, en este caso que nos encontramos frente a un detalle que si no lo manejamos apropiadamente puede llegar a generar un aspecto teatral. Con estas alternativas, podrás gestionar los flecos en tus looks con total experticia.

Casual con tenis
Aunque no lo creas, los flecos no están reservados únicamente para vestir en la noche. Podrás lucirlos durante el día siempre y cuando sean de acabado opaco y apariencia artesanal, desprovistos de pedrería o brillantes. Para crear una versión urbanita solo tendrás que recurrir a la infalible camiseta llana básica y tus tenis preferidos.


Para el trabajo
Si te desempeñas profesionalmente en un ámbito relacionado con la creatividad y tu vestuario no depende de protocolos, siéntete libre de concederte la licencia de incorporar flecos en tus conjuntos de oficina. ¿Cómo? Tomando como lienzo una camisa blanca que podrás articular sin problemas a una falda con este detalle, y que será un conjunto 10/10 si tienes pensado asistir a un after office al finalizar tu jornada.


Por otro lado, si trabajas en un área algo más convencional, usa el viernes casual como excusa para agregar un componente de moda extra a tu vestuario. Solo procura evadir los excesos, manteniendo una paleta de color neutra en tu conjunto, eligiendo prendas cuyo diseño de flecos sean largos de una sola capa y no modulares.


Según tu tipo de cuerpo
Sabemos que una de las bondades que permite el asesoramiento de imagen es reconocer las características del cuerpo para vestirlo de manera personalizada; empleando diferentes elementos de la indumentaria como recurso para engañar al ojo y así, compensar las proporciones. Los flecos son de gran utilidad para concretar este propósito. Si tu cuerpo se categoriza como triángulo (zona de busto pequeña en comparación a las caderas) un top o una blusa adornados con estos detalles lograrán armonizar visualmente tu figura. 


En cambio, si tu cuerpo responde a la tipología triángulo invertido (zona de busto voluminosa y caderas estrechas) lo ideal será recurrir a una prenda inferior decorada con flecos, de esta manera, compensarás el volumen entre ambas zonas.



Por último, si perteneces a una tipología rectangular (cuerpo delgado con poca presencia de curvas) podrás sacarle ventaja a los flecos luciéndolos en prendas cuyo diseño los contenga en su totalidad.



En accesorios
Marca un manifiesto de estilo en tus conjuntos aplicando los flecos a través de tus complementos, ya sea en tu calzado para acompañar grácilmente el ritmo de tus pisadas o en tu bolso. De esta manera, crearás puntos focales que serán los protagonistas de tus estilismos.





*Publicado en Revista Cosas Ecuador: https://cosas.com.ec/guia-para-usar-flecos/

Entrevista en programa Fashion Planet





Resumen de mi participación en el programa "Fashion Planet" donde tuve la oportunidad de hablar un poco sobre mi carrera y presentar una selección de tendencias que predominarán en la moda de este 2020.


Looks de transición, la técnica que transformará tus conjuntos en un instante



Sácale el máximo partido a tus ensambles con esta herramienta de estilo.


Por: Sasha Santamaría (Consultora de Moda y Estilo)

Hay ocasiones en las que el tiempo apremia y nos impide concedernos el ceremonioso momento de arreglarnos frente al espejo de manera mesurada. Probablemente, existan apenas unos segundos para retocar el maquillaje, pero la posibilidad de realizar un cambio de ropa se presenta inexistente. Son ocasiones en las que la practicidad y la simplificación se convierten en las variables que nos permitirán resolver nuestros conjuntos con agilidad. Un look de transición cumple a cabalidad con este cometido.

Generalmente es un concepto que hace referencia a las soluciones de vestuario pensadas para la temporada de entretiempo; aquel limbo climático que se experimenta entre cambio de estación, cuando no hace ni mucho frío como para usar abrigos ni tanto calor como para usar tops de tirantes. Siendo consciente de la versatilidad de este concepto, decidí darle un giro y concederle una perspectiva diferente, aplicando su funcionalidad para transformar un look de una ocasión casual o laboral a uno producido, realizando pequeñas modificaciones de estilismo a partir de la incorporación de piezas que hacen parte de nuestro fondo de armario.  He preparado algunos casos para que visualices las situaciones en las que podrás aplicar este procedimiento.


Transición #1: Cambio de un conjunto de trabajo a uno para la noche

Puedes elevar el nivel de un atuendo laboral compuesto por prendas clásicas sumando complementos dorados –o plateados-. Unos stilettos metalizados junto a un brazalete y aretes de diseño imponente son suficientes para sumar glamur y dejarte lista para un compromiso importante luego de tu jornada.




Otra alternativa para convertir un look de trabajo a uno nocturno recae en la incorporación de complementos de un color llamativo. En este caso, debido a su indiscutido poder visual, elegí el rojo aplicado tanto en los accesorios como el maquillaje, con el propósito de crear puntos focales que añadan vivacidad y contrarresten la sobriedad del conjunto original.



Transición # 2: Viajes

Cuando nos encontramos de viaje y disponemos de una selección de ropa acotada, la creatividad al momento de articular las piezas será nuestra gran aliada. Por ello, a la hora de preparar tu maleta dale prioridad a tus básicos, ya que su versatilidad y la forma en que los combines te ayudarán a crear ensambles aptos para cubrir todas tus actividades. Tal como indica la ilustración, una blusa denim que en el día puedes usar con unos shorts y tenis –en modo turista- en la noche podrás conjuntarla con unos jeans skinny de símil cuero, sandalias y accesorios de pedrería.



Transición # 3: Look veraniego casual a uno de “invitada ideal”

Todas tenemos en nuestro armario un vestido floral de tejido liviano que adoramos lucir cuando el sol y su brío comandan el día. Además de elegirlo para tus caminatas a la tarde, podrás lucirlo en un compromiso especial a la mañana si cambias tus sandalias flats por unas sandalias de tacón en un tono que realice un contraste armónico con el color del vestido.




Opinión para Revista Semana de Diario Expreso (Ecuador)






Consultada por Revista Semana de Diario Expreso para realización de artículo sobre tendencias de moda Otoño/Invierno 2020 (https://www.expreso.ec/ocio/fashion-weeks-oda-creatividad-5152.html)


Alexander McQueen: La historia detrás del mito



A diez años de su fallecimiento, revisamos la trayectoria de uno de los últimos genios de la moda.


Por: Sasha Santamaría (Consultora de Moda y Estilo)


Lee Alexander McQueen es uno de esos nombres que permanecerá eternamente fulgurante en el firmamento de la moda; el hijo de un matrimonio inglés de clase obrera que logró estremecer la moda de los noventa y principios del 2000 con su poética sombría romántica-gótica-futurista, marcando un parteaguas en la historia de esta industria.
Sus primeras inquietudes por el mundo del diseño surgieron durante su adolescencia, curiosidad que le motivó a solicitar una vacante como aprendiz en la tienda de sastrería Anderson & Sheppard, ubicada sobre la calle Savile Row en el barrio londinense de Mayfair. Tenía apenas 16 años. Aquí, tuvo la oportunidad de nutrirse de la impecabilidad y rigurosidad de confección por la cual es reconocida mundialmente la sastrería británica, desarrollando habilidades que posteriormente, se convertirían en las herramientas que le permitirían dar forma a sus intricadas creaciones desde el principio hasta el final.


Lee McQueen trabajando en su estudio. Crédito: Archivo Alexander McQueen

Luego de dos años de entrenamiento, decide que era momento de avanzar en su preparación como diseñador. Su siguiente objetivo: trabajar en la prestigiosa escuela de diseño Central Saint Martins, la incubadora de grandes mentes de la época como John Galliano y Stella McCartney. Se entrevistó con la directora de la carrera y le expresó su deseo. Obtuvo una respuesta negativa, sin embargo, no desistió y acudió a un segundo encuentro, esta vez con sus bocetos en mano, lo que le valió la oportunidad de adquirir un cupo para comenzar su instrucción como diseñador.  
En 1992 culmina su etapa de estudiante con la presentación de su desfile de graduación. Entre los asistentes, se encontraba la que sería uno de los personajes determinantes para el desarrollo de su carrera; Isabella Blow, la entonces editora de la edición inglesa de Vogue quedó deslumbrada con su colección, tanto así que decidió comprarla en su totalidad. Blow utilizó sus contactos para dar a conocer el talento de McQueen, quien un año después de haber finalizado sus estudios decide lanzar su propia marca, presentando su colección Taxi Driver de la cual se desprende el pantalón “bumster”, una tipología de tiro extra bajo que revelaba más allá del final de la espalda.


Izq: Pantalón “bumster” de su colección Taxi Driver. Der: Alexander junto a su mentora y amiga Isabella Blow. Crédito: Archivo Alexander McQueen, Shutterstock


De repente, su nombre acaparaba los titulares, y la prensa, desconcertada ante su singular propuesta, no tardó en etiquetarlo de misógino y provocador. Y es que la narrativa vestimentaria de McQueen se apoyaba en performances monumentales que rozaban con lo artístico, protagonizadas por modelos que parecían violentadas, extasiadas, como acabadas de presenciar una escena perturbadora, cuando en sus propias palabras, su intención era expresar las oscuridades y bajezas de la condición humana, algo que puso de manifiesto en colecciones como Highland Rape -inspirada en una relación violenta que vivió su hermana- y Voss, que presentó en medio de un contexto que evocaba un sanatorio mental con modelos ataviadas con vendajes sobre sus cabezas. Su fin estético era ver belleza donde otros veían fealdad; visibilizando aquello que causaba incomodidad.


Ensambles de las colecciones Highland Rape y Voss. Crédito: Showstudio.com

La deconstrucción fue otra de las claves sustanciales de su obra, algo que lograba con el movimiento histérico de sus tijeras, confeccionando por ejemplo, un corsé a partir del despiece de una chaqueta masculina. De esta manera, colección tras colección, su figura se instauraba como una de las nuevas promesas de la moda, llegando a llamar la atención de la casa Givenchy, que lo convocó en 1997 para convertirlo en su nuevo director creativo, en reemplazo de su coterráneo John Galliano.

El clima interno en la maison era confuso, los modistos del taller se preguntaban cómo encajaría la voz de un rebelde punk inglés en el discurso clásico de la tradicional casa parisina. A pesar de este escenario de incredulidad, McQueen hizo lo suyo aportando un giro intrépido a la modesta silueta Givenchy, salpicándola con sus habituales referencias historicistas y de ciencia ficción. 
Con esta nueva responsabilidad a cuestas, su trabajo y capacidad creativa fue llevada al límite, ya que al mismo tiempo continuaba desarrollando colecciones para su marca homónima, llegando a crear catorce colecciones al año, época que el mismo describió como “dramática”. A este extenuante ritmo laboral que experimentaba, se sumaba una depresión que Lee McQueen adolecía en silencio. Sin embargo, su nombre ya formaba parte del podio de los grandes, lo que le llevó en diciembre del 2000 a vender el 51 por ciento de las acciones de su marca al grupo Gucci bajo la promesa de una libertad creativa absoluta, diciéndole adiós a la capitanía de Givenchy.


Conjuntos de su colección Otoño 1999 para Givenchy. Crédito: Vogue Runway

Aunque dueño de su propio destino, las responsabilidades no cesarían y la intención de sus socios era ampliar el alcance comercial de su marca, llevándolo a incursionar en el rubro de la perfumería, el diseño de jeans, anteojos y ropa masculina.
Con un ilimitado presupuesto a su favor, las puestas en escena de sus colecciones eran cada vez más complejas y elaboradas, y su visión como creador más afilada y cohesiva. La inmaculada precisión y entalle de su sastrería se convirtieron en el rasgo diferencial de su trabajo. Todo indicaba que se encontraba en el culmen del éxito. Pero pronto, llegaría uno de los sucesos que lo trastocarían emocionalmente. En mayo de 2007, su mentora y amiga Isabella Blow decide terminar con su vida. Para homenajearla, diseñó su colección de Primavera 2008 inspirado en su particular estilo y su fascinación por las aves, complementando sus conjuntos con tocados elaborados por Philip Treacy, otro de los protegidos de Isabella.

Colección Primavera 2008, diseñada en honor a Isabella Blow

En octubre del 2009 vería la luz la que sería su última y posiblemente más celebrada colección; Plato’s Atlantis. Gracias a la gestión de Nick Knight –uno de los cómplices creativos de McQueen- y su proyecto Showstudio.com, este desfile se convirtió en el primero en ser transmitido en vivo a través de una web.
La colección era una sinfonía de mini vestidos con estampados simétricos que asemejaban formas de seres marinos y reptiles. Los zapatos armadillo –que Lady Gaga popularizó en su video Bad Romance- cerraban la visión de mujer sirena-alienígena que McQueen imaginó a partir de un escenario apocalíptico consecuencia de un posible desastre ecológico causado por la contaminación ambiental, donde luego del derretimiento de los glaciares, el mar se convertiría en nuestro hábitat.


Plato’s Atlantis, la última colección firmada por Alexander McQueen

Mientras su vida profesional iba en alza, su costado personal iba en descenso. El 2 febrero del 2010, fallece su madre Joyce McQueen, la mujer que estuvo presente desde sus inicios como espectadora en la primera fila o en el backstage convidando sánduches al equipo del diseñador.
Nuevamente, la vida de otro de sus grandes afectos se desvanecía. Otra pena que acrecentaba su profunda depresión. Derrotado ante la batalla con sus demonios internos, un 11 de febrero, nueve días después de haber perdido a su madre, se despide dejando una nota en uno de sus cuadernos de dibujo: “Cuiden a mis perros. Lo siento. Los amo”. Y desde aquel día la moda lamenta el ocaso prematuro de una de sus estrellas más brillantes.


*Publicado en Revista Cosas Ecuador: https://cosas.com.ec/alexander-mcqueen/