Estilo mamá, estilo mujer

Por: Sasha Santamaría



Una de las bases de nuestra esencia femenina es la que está relacionada con el mundo de lo estético. Lo decorativo, lo ornamentado, el cuidado, la belleza. En nuestra habitación, tenemos un armario equipado con ropa que hemos escogido para encarar el día a día, junto con zapatos que acompañaran nuestros pasos. En nuestro tocador, tenemos un variado repertorio de envases llenos de aromas agradables: perfumes y cremas florales, quizás porque nos gustan las flores y queremos de alguna forma sentirlas siempre cerca. No podemos finalizar este inventario sin mencionar al maquillaje. Coloreamos con mesura nuestros labios, mejillas y ojos, porque nos reanima y marca el cierre de este solemne ritual diario que nos deja listas para las actividades de nuestra vida. Pero no siempre fue así. Esta conciencia de lo estético nos fue heredada.
¿Acaso recuerdan cómo se dio ese primer contacto con este maravilloso universo objetual de lo cosmético? ¿De quién aprendimos todo este protocolo de consentimiento, amor y cuidado propio? Si cerramos los ojos por un momento e intentamos evocar nuestros primeros recuerdos de infancia, aquellas ideas prematuras de lo que considerábamos bello, seguramente, en una de esas escenas, aparece la imagen de nuestra madre frente al espejo, con sus labios semi abiertos, coloreándolos habilidosamente de rojo alegre, que luego quedaría fijado con cariño en nuestras mejillas. Su cabello perfectamente arreglado, su cuello y sus orejas adornadas con perlas cual reina del mar, su impecable traje de blusa y falda, bien planchado y almidonado preparado para albergar los más suaves abrazos, sus zapatos de tacón alto que la levantan y erigen como reina absoluta de su familia y de la vida que eligió vivir. Al menos así recuerdo a la mía. Ella, nuestro primer referente visual de lo femenino y de lo bello, la que tuvo el poder de influir con su feminidad a la mujer que somos ahora.

Luego de este tiempo, quizás muchas son madres y quizás algunas no. Y como este tiempo es muy diferente a aquel que ahora vemos como lejano, podemos ver que el rol de madre es uno más de las diversas facetas que conforman el abanico de lo que significa ser mujer en esta época. Porque podemos ser madres pero también podemos ser estudiantes, profesionales, deportistas, altruistas, podemos ser esa mujer que quisimos ser siempre sin que ninguna de estas facetas predomine por encima de la otra y todas ellas pueden reflejarse a través de nuestro estilo. Sin embargo, muchas tareas cotidianas de ser madre demandan agilidad. Aquí el desafío es mantener el estilo priorizando comodidad y practicidad sin sacrificar nuestra apariencia.

Una opción segura es recurrir a los básicos, un lindo vestido, una camisa blanca impoluta, un jean de corte clásico, unas graciosas ballerinas, una falda que se mueva al ritmo de nuestro andar, un blazer de corte impecable, son piezas de vestir modestas pero significativas. Los accesorios serán encargados de acentuar nuestro conjunto. Un collar grande puede llenar el espacio entre el cuello de nuestra camisa o el escote de nuestra blusa, un cinturón que combine con nuestros zapatos, o simplemente un par de pequeños aretes de brillo o cristal, pueden ser el ensamble que nos permita pasar de una reunión escolar a nuestro ambiente laboral.

Qué si y qué no
Debemos recordar, independientemente de la ocasión para la cual debemos prepararnos, vestirnos para el cuerpo que tenemos. Por ello debemos identificar cuáles son los puntos que podemos potenciar y los que debemos disimular. Cuando se llega a cierta edad, entre las mujeres, una queja frecuente es acerca del ancho de los brazos o de las caderas. Para el primer caso, podemos cubrir el brazo con vestidos o blusas de mangas amplias, holgadas y con vuelos, tipo kimono o campana, de tejidos suaves y livianos, no pesados porque agregan volumen y de largo total o tres cuartos. En caso de las caderas, podemos suavizarlas utilizando piezas inferiores desprovistas de detalles como tablones, pinzas, volados y frunces, los pantalones deben ser de corte recto y las faldas deben ser al bies con caída recta en telas livianas. Otro detalle a cuidar son los largos y los escotes. En esta etapa, las minifaldas o micro shorts resultan inapropiados.

Maquillaje y peinado
Nuestro pelo y maquillaje siempre serán aspectos importantes para acompañar nuestro estilo. Si nuestro día inicia muy temprano en la mañana y se extiende hasta la noche, un maquillaje natural y liviano nos permitirá sentirnos frescas. Sólo necesitamos resaltar nuestra mirada con rímel y un poco de sombra luminosa. Mejillas y labios de tono suave. Nuestro cabello, con un corte acorde a nuestras facciones, debe mostrarse limpio y bien peinado.

Lo importante es que nuestra imagen sea la extensión material de la mujer que somos y que esta dualidad madre/mujer se vea reflejada en nuestra manera de vestirnos y adornarnos, que sea una manifestación de nuestra elegancia y un homenaje a las múltiples mujeres que decidimos ser.

*Texto escrito para Revista Estilo Pacificard (Ecuador), edición mayo 2015

Columna Revista Estilo Pacificard (Ecuador)

Shales: Alma Artesanal


Por: Sasha Santamaría


Shales es una marca que nace bajo la mirada creativa de dos mujeres que, a través de sus diseños, conjugan artesanalidad y atemporalidad. Ellas son María y Graciela Scorzo, hermanas, arquitectas y fundadoras de este proyecto que revaloriza el trabajo a mano, bajo el concepto de diseño sustentable, ya que en la creación de cada pieza intervienen manos de hábiles tejedoras quienes puntada tras puntada, crean tipologías clásicas invernales como ponchos, mitones, bufandas, guantes, bordados en técnicas tradicionales como macramé, crochet o patchwork.  

Siguiendo con la línea sustentable, los avíos que complementan cada una de las prendas son trabajados por orfebres, que esculpen en madera, alpaca, bronce y asta de vaca, botones y broches concebidos para destacar sutilmente sobre los delicados tejidos. 
En los diseños de Shales es visible una impronta arquitectónica, dado al volumen presente en las texturas que emergen sobre la superficie de los tejidos.

El proceso de concepción de las prendas se realiza de manera continua, sin seguir un régimen de colecciones. Aquí, la creación es un estado constante, y no se trabaja bajo las reglas de las tendencias del momento. Esto, porque se busca lograr una pieza que se vea actual en cualquier período de tiempo, una pieza eterna. Por ello, la paleta de colores es neutra y abarca tonos bases oscuros como negro, azul marino o gris, y tonos claros como blanco o beige, colores que se permiten combinables con otros, aunque, para este invierno, la paleta es arriesgada e incorpora combinaciones en nude con toques de azul-violáceo, granate y metálicos.

Resulta admirable cuando una marca asume un ciclo de producción que cuida a todos los integrantes que hacen posible la realización de su producto, velando por el capital humano y la calidad de sus materiales, haciendo de cada pieza un trabajo único que resulta del esfuerzo de manos y mentes comprometidas con sus oficios, con lo que bien saben hacer.

Parte de sus diseños presentados en la última edición del Buenos Aires Moda


Graciela y María Scorzo. Hermanas y compañeras de proyecto

Poncho: Identidad Andina

Por: Sasha Santamaría



La historia de un pueblo puede revelarse a través de su indumentaria. El poncho, nos cuenta un relato de protección, de refugio, de cobijo y acompañamiento ante el susurro gélido de los ásperos parajes andinos. 
Un rectángulo de líneas sencillas, trabajado en telares ancestrales, tejido por lanas de camélidos propios de estos paisajes, la prenda emblema del folclore latinoamericano, ha logrado transcender su carácter tradicional para transformarse en una prenda de moda. Durante la agitada década del sesenta, la diseñadora estadounidense Bonnie Cashin, popularizó esta prenda cuando la incorporó en una de sus colecciones, coincidiendo con el ánimo contracultural de la época, que abrazaba elementos de culturas lejanas. 
Hace algunos meses, Christopher Bailey, director creativo de la marca Burberry, propuso el poncho como ítem deseable para este invierno. Elaborados en diversos motivos, de impronta étnica, cuadros, tartanes o arabescos, con detalles de flecos, aberturas frontales, laterales o con capucha, pueden usarse con jeans pitillo, leggins y botas para ensambles invernales, o de encaje o macramé para climas cálidos. 
En nuestro país, la marca Olga Fisch los elabora con la técnica pre-colombina de amarre y teñido denominada ikat, colmados del colorido exótico de nuestra naturaleza serrana, conjugan armoniosamente tradición y contemporaneidad. 

*Texto escrito para Revista Dominguero de Diario Extra de Ecuador

Moda en el 798, Beijing

Por: Daniela Hidalgo



El Distrito de Arte 798, está ubicado en el área de Dashanzi, al noreste del centro de la ciudad de Beijing. Originalmente, eran fábricas estatales de productos electrónicos. En 2002, artistas y organizaciones culturales comenzaron a arrendar y transformaron los espacios de las fábricas en galerías, centros de arte, estudios para artistas, restaurantes y bares.
En estas galerías se expone arte contemporáneo, como la obra del artista y diseñador Michael Chow. Durante mi visita a la exposición de Michael Chow con su obra ¨Voz de mi Padre¨ conocí a Belinda Chen dueña de la galería C-Space y a la actriz Guanzijun vistiendo prendas prácticas, básicas, de líneas clásicas, que resguardaban su silueta.

Belinda Chen, propietaria de la galería C-Space

La vestimenta de Belinda, es una chaqueta de cuero que contrasta con la liviandad de la falda. Existe un juego de dualidades entre lo fuerte y lo delicado, que se ve representado en estas materialidades opuestas. Además, el juego de matices grises entre la bufanda y la blusa le da un toque de acento al conjunto.

Guanzijun, actriz

La vestimenta de Guanzijun representa practicidad; es decir, lo básico, nada de ornamentos innecesarios; únicamente, el tapado con el detalle de la solapa amplia y zapatos bajos, es decir, una sola prenda arma todo el conjunto.

Fue una agradable casualidad conocer a Belinda y Guanzijun en una de las galerías más prestigiosas del Distrito de Arte 798. Sus atuendos reflejaban parte de su personalidad, Belinda como una persona divertida y Guanzijun reflejaba elegancia.