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Flatforms: Urbana y Chic

Por: Sasha Santamaría


Para hablar de las flatforms, debemos hacerlo iniciando por la historia, del tipo del calzado del cual provienen: las plataformas. En París del siglo quince, la aristócrata Catalina de Medici, afectada por su baja estatura, recurrió a estos zapatos de altura, imponiendo su uso en la moda de aquella época. 
Al mismo tiempo, eran utilizadas en varias poblaciones de Italia, con el propósito de elevarse y así evitar, que los ruedos de la ropa tuviesen contacto con el piso. Luego de esta época, pasaron mucho tiempo en desuso, hasta que a finales de la década de los treinta, Salvatore Ferragamo, las reinventa y recupera, inspirándose en las plataformas de rafia, utilizadas por bailarinas cubanas. 
Para esta temporada, las plataformas dejan sus contornos tradicionales para evolucionar en las flatforms, sandalias de plataformas planas con influencias deportivas. Ideales para el ritmo de vida urbano, y precisas para acompañar conjuntos casuales, con bases de goma o corcho para la ciudad, y de rafia para la playa, el detalle a tener en cuenta es el ancho de la pulsera que rodea el tobillo. Si estos son prominentes, preferir pulseras finas, de igual manera si las piernas son cortas. Con tonos nude, podemos crear un efecto visual de afinamiento y alargue.


*Texto escrito para Revista Dominguero de Diario Extra de Ecuador

Estilo mamá, estilo mujer

Por: Sasha Santamaría



Una de las bases de nuestra esencia femenina es la que está relacionada con el mundo de lo estético. Lo decorativo, lo ornamentado, el cuidado, la belleza. En nuestra habitación, tenemos un armario equipado con ropa que hemos escogido para encarar el día a día, junto con zapatos que acompañaran nuestros pasos. En nuestro tocador, tenemos un variado repertorio de envases llenos de aromas agradables: perfumes y cremas florales, quizás porque nos gustan las flores y queremos de alguna forma sentirlas siempre cerca. No podemos finalizar este inventario sin mencionar al maquillaje. Coloreamos con mesura nuestros labios, mejillas y ojos, porque nos reanima y marca el cierre de este solemne ritual diario que nos deja listas para las actividades de nuestra vida. Pero no siempre fue así. Esta conciencia de lo estético nos fue heredada.
¿Acaso recuerdan cómo se dio ese primer contacto con este maravilloso universo objetual de lo cosmético? ¿De quién aprendimos todo este protocolo de consentimiento, amor y cuidado propio? Si cerramos los ojos por un momento e intentamos evocar nuestros primeros recuerdos de infancia, aquellas ideas prematuras de lo que considerábamos bello, seguramente, en una de esas escenas, aparece la imagen de nuestra madre frente al espejo, con sus labios semi abiertos, coloreándolos habilidosamente de rojo alegre, que luego quedaría fijado con cariño en nuestras mejillas. Su cabello perfectamente arreglado, su cuello y sus orejas adornadas con perlas cual reina del mar, su impecable traje de blusa y falda, bien planchado y almidonado preparado para albergar los más suaves abrazos, sus zapatos de tacón alto que la levantan y erigen como reina absoluta de su familia y de la vida que eligió vivir. Al menos así recuerdo a la mía. Ella, nuestro primer referente visual de lo femenino y de lo bello, la que tuvo el poder de influir con su feminidad a la mujer que somos ahora.

Luego de este tiempo, quizás muchas son madres y quizás algunas no. Y como este tiempo es muy diferente a aquel que ahora vemos como lejano, podemos ver que el rol de madre es uno más de las diversas facetas que conforman el abanico de lo que significa ser mujer en esta época. Porque podemos ser madres pero también podemos ser estudiantes, profesionales, deportistas, altruistas, podemos ser esa mujer que quisimos ser siempre sin que ninguna de estas facetas predomine por encima de la otra y todas ellas pueden reflejarse a través de nuestro estilo. Sin embargo, muchas tareas cotidianas de ser madre demandan agilidad. Aquí el desafío es mantener el estilo priorizando comodidad y practicidad sin sacrificar nuestra apariencia.

Una opción segura es recurrir a los básicos, un lindo vestido, una camisa blanca impoluta, un jean de corte clásico, unas graciosas ballerinas, una falda que se mueva al ritmo de nuestro andar, un blazer de corte impecable, son piezas de vestir modestas pero significativas. Los accesorios serán encargados de acentuar nuestro conjunto. Un collar grande puede llenar el espacio entre el cuello de nuestra camisa o el escote de nuestra blusa, un cinturón que combine con nuestros zapatos, o simplemente un par de pequeños aretes de brillo o cristal, pueden ser el ensamble que nos permita pasar de una reunión escolar a nuestro ambiente laboral.

Qué si y qué no
Debemos recordar, independientemente de la ocasión para la cual debemos prepararnos, vestirnos para el cuerpo que tenemos. Por ello debemos identificar cuáles son los puntos que podemos potenciar y los que debemos disimular. Cuando se llega a cierta edad, entre las mujeres, una queja frecuente es acerca del ancho de los brazos o de las caderas. Para el primer caso, podemos cubrir el brazo con vestidos o blusas de mangas amplias, holgadas y con vuelos, tipo kimono o campana, de tejidos suaves y livianos, no pesados porque agregan volumen y de largo total o tres cuartos. En caso de las caderas, podemos suavizarlas utilizando piezas inferiores desprovistas de detalles como tablones, pinzas, volados y frunces, los pantalones deben ser de corte recto y las faldas deben ser al bies con caída recta en telas livianas. Otro detalle a cuidar son los largos y los escotes. En esta etapa, las minifaldas o micro shorts resultan inapropiados.

Maquillaje y peinado
Nuestro pelo y maquillaje siempre serán aspectos importantes para acompañar nuestro estilo. Si nuestro día inicia muy temprano en la mañana y se extiende hasta la noche, un maquillaje natural y liviano nos permitirá sentirnos frescas. Sólo necesitamos resaltar nuestra mirada con rímel y un poco de sombra luminosa. Mejillas y labios de tono suave. Nuestro cabello, con un corte acorde a nuestras facciones, debe mostrarse limpio y bien peinado.

Lo importante es que nuestra imagen sea la extensión material de la mujer que somos y que esta dualidad madre/mujer se vea reflejada en nuestra manera de vestirnos y adornarnos, que sea una manifestación de nuestra elegancia y un homenaje a las múltiples mujeres que decidimos ser.

*Texto escrito para Revista Estilo Pacificard (Ecuador), edición mayo 2015

Columna Revista Estilo Pacificard (Ecuador)

Poncho: Identidad Andina

Por: Sasha Santamaría



La historia de un pueblo puede revelarse a través de su indumentaria. El poncho, nos cuenta un relato de protección, de refugio, de cobijo y acompañamiento ante el susurro gélido de los ásperos parajes andinos. 
Un rectángulo de líneas sencillas, trabajado en telares ancestrales, tejido por lanas de camélidos propios de estos paisajes, la prenda emblema del folclore latinoamericano, ha logrado transcender su carácter tradicional para transformarse en una prenda de moda. Durante la agitada década del sesenta, la diseñadora estadounidense Bonnie Cashin, popularizó esta prenda cuando la incorporó en una de sus colecciones, coincidiendo con el ánimo contracultural de la época, que abrazaba elementos de culturas lejanas. 
Hace algunos meses, Christopher Bailey, director creativo de la marca Burberry, propuso el poncho como ítem deseable para este invierno. Elaborados en diversos motivos, de impronta étnica, cuadros, tartanes o arabescos, con detalles de flecos, aberturas frontales, laterales o con capucha, pueden usarse con jeans pitillo, leggins y botas para ensambles invernales, o de encaje o macramé para climas cálidos. 
En nuestro país, la marca Olga Fisch los elabora con la técnica pre-colombina de amarre y teñido denominada ikat, colmados del colorido exótico de nuestra naturaleza serrana, conjugan armoniosamente tradición y contemporaneidad. 

*Texto escrito para Revista Dominguero de Diario Extra de Ecuador

Destino playa: Vestirnos para el mar

Por: Sasha Santamaría

Diseño: Melissa Klein/Fotografía: Javier Borja

Los días donde los paisajes costeños se presentan como escape ideal frente a la selva citadina, finalmente han llegado.  Nos imaginamos en jornadas eternas bajo el fulgor del sol, entre el vaivén de las olas, el olor a sal impregnado en nuestros cabellos. Visiones azules entre el cielo y el horizonte. Vínculo antiguo el del ser humano y el océano, experiencia en la que el traje de baño se convierte en la indumentaria básica para incursionar con comodidad en estos escenarios marinos. 

Tanto para hombres como mujeres, la clave está en elegir un modelo que sea amigable con las formas del cuerpo, que se adapte fácilmente y no comprima las partes, procurando que no quede ni muy apretado ni muy flojo. La calidad del tejido (lycra) definirá la resistencia del mismo. Si la lycra es fina (lo cual es indicativo de mala calidad), la tela y los hilos que componen las costuras se desgastarán con el uso; el cloro del agua de la piscina y las sales del mar, generando pequeñas pelotitas sobre el tejido. Es preferible realizar una buena inversión al momento de adquirir un traje de baño, eso nos garantiza que podremos usarlo durante un par de temporadas y así podemos utilizar ese dinero para adquirir otros ítems básicos de verano como un sombrero o un buen par de gafas de sol.

En esta temporada, de acuerdo a las tendencias que regirán este verano, percibiremos guiños clásicos junto con una multiplicidad de estampas que definirán la moda de nuestros bañadores.

Moda Femenina
En cuanto a tipologías, esta temporada se imponen las piezas inferiores de cintura alta, se mantienen los clásicos de dos piezas y enteros. Al momento de elegirlo, debemos escoger aquel que favorezca y resalte nuestras formas de manera armoniosa. Si contamos con poco busto, ideales son los tops tipo bandeux (rectos y sin tirantes), strapless, de forma triangular con ataduras detrás del cuello y aquellos con push up y leve relleno, los cuales ayudan a generar volumen en la zona. 
Los tops con vuelos, apliques, texturas y drapeados también son aliados en esta tarea. Por otro lado, si el tamaño del busto es bastante generoso, la misión será sostener y proveer un óptimo ajuste. Para ello, nos inclinaremos por tops con tirantes fuertes y de construcción minuciosa, bien armados y sin rellenos, que proporcionen un buen soporte interior. Si el busto es algo caído, los tops con varillas resolverán esta problemática. 
Si se desea esconder una barriga prominente, la tankini (juego de blusa de tirantes hasta la cintura o cadera acompañada de un short) será la opción más sentadora. 
Para la zona de las caderas, si buscamos disimular excesos debemos evitar los modelos con costados muy anchos que forman una línea horizontal sobre la cadera, es preferible que tengan una ligera curvatura, y como complemento podemos desviar la atención hacia la parte superior utilizando tops de un tono más intenso o con algún detalle interesante, sea este una textura o estampa. 
En el caso de las caderas pequeñas, son libres de utilizar modelos un poco más reveladores, tipo culotte con costados finos. Otra tendencia de la temporada son los cavados altos, perfectos para alargar visualmente las piernas.
Trajes de baño enteros con calados que descubren la cintura, profundos escotes en V, reminiscencias retro y deportivas, estampas tropicales, de selvas y follajes espesos (recurso que concede poderío visual a la pieza) son detalles que refrescan los diseños de esta temporada. La paleta de colores se presenta apastelada con delicados tonos empolvados, aunque se mantienen vigentes los tradicionales negro, blanco y azul marino. Un accesorio lindo e imprescindible es una túnica de un género liviano para cubrir nuestro cuerpo cuando lo requiramos. Esta túnica puede estar confeccionada en lino, batista o gasa, de líneas holgadas y aberturas discretas, de color llano o estampado étnico.

“De la playa a la calle”
Una nueva tendencia que está emergiendo en las calles de las principales capitales de la moda es la de incorporar piezas del traje de baño al vestir urbano. Utilizadas en los calurosos días de verano, bajo blusas de géneros transparentes, son una alternativa de descanso frente a la estructura rigurosa del sostén. Veremos si esta tendencia, logra despojarse de su condición de novedad para transcender como opción para el vestir informal.

Moda Masculina
Entre los bañadores masculinos, la bermuda sigue siendo la primera opción, favorecedora para todo tipo de cuerpo, es un clásico que mantiene su forma pero que busca reinventarse a través de colores y estampas cada temporada, que al igual que en la moda femenina, presenta grafismos de hojas de plantas tropicales y formas de universos geométricos. La paleta de color es amplia y diversa, destacando vibrantes tonos de violetas y azules. Debido al largo de esta prenda, las pantorrillas se convierten en punto atractivo principal. Si son delgadas, conviene que el largo vaya debajo de la rodilla y que la estampa y el color sean muy atractivos en la parte superior. Para las pantorrillas gruesas, el largo puede ir un poco más arriba de la rodilla. Este consejo también es válido para caballeros de baja estatura. Para los arriesgados, están los bañadores tipo bóxer y slip, los que debemos elegir cuidando de que no revelen demasiado. Si se pierde la sensatez, se desvanece el buen gusto.

*Texto escrito para Revista Estilo Pacificard de Ecuador


Vestidas para el amor

Ilustración y Texto por: Sasha Santamaría



La vida está hecha de momentos, muchos de ellos verdaderamente especiales que ameritan vestidos memorables, pero ¿qué hay de esos momentos en dónde priman sentimientos amorosos? El primer paseo, la primera cena, son situaciones donde nuestra feminidad en su faceta más coqueta se hace evidente. El ritual de adornarnos, de elegir lo mejor, lo que nos haga sentir cómodas y realce nuestro espíritu. Nos vemos frente al espejo, un poco de maquillaje, arreglamos nuestro cabello, algo de perfume y estamos listas para el romance.
Es interesante como estas pequeñas elecciones definen quiénes somos y cuáles son nuestros objetivos e intenciones, y, al mismo tiempo, por medio de estos signos, la persona que tendremos al frente puede llegar a formar una lectura rápida sobre nosotros. Es por ello que las decisiones que tomamos al momento de vestir, deben ser coherentes con lo que somos y lo que queremos ser, siendo conscientes de nuestro cuerpo, respetándolo y honrándolo.
Saber vestirse es una habilidad que demanda un sentido agudo sobre lo armonioso y lo práctico, y dentro de un contexto romántico, debe complementarse con maneras muy sutiles, expresadas a través de nuestra ropa. Antes de preparar nuestros ensambles, debemos saber que los recursos que nos ofrece la moda (tejidos, siluetas, textura, color) ayudarán a potenciar este mensaje, acorde con nuestra feminidad.

Tejidos especiales
Los tejidos de tacto suave y caída ligera como el chiffon y la seda, evocan romanticismo y delicadeza,  junto con el encaje, las estampas florales y de puntos. Materializados en faldas o vestidos dan una impresión etérea, gracias a su liviandad y las ondas que se generan con el viento. Para lograr este encantador efecto, debemos procurar que la silueta que dibuja nuestras prendas sea amplia, acompañe la forma de nuestro cuerpo y no lo oprima. Tejidos como lino, algodón o gabardina resultan inapropiados. Reservarlos para el ámbito 
ejecutivo.

Colores acogedores
Una de las características de los colores son las vibraciones que emiten y el efecto que producen en nuestro ánimo. Para que nuestro acompañante se sienta cómodo en nuestra presencia, los tonos suaves y neutros crearán un halo de cadencia a nuestro alrededor.
Tonos pasteles y empolvados aportan  luz y evocan dulzura, al igual que el rosa (en tonalidades apagadas) sugiere calma, feminidad y tranquilidad.
El azul transmite compromiso y confianza, en sus variantes más oscuras como el azul marino, comunica respeto, y el azul noche elegancia y misterio. La gama de los verdes claros nos remite a la frescura de la naturaleza, su calma y su sabiduría. El blanco con su luz, proclama naturalidad y pureza, y el negro poder y autoridad.
Colores estridentes de alta vibración cromática como el rojo, amarillo y neones se deben evitar en las primeras salidas, resultan intimidantes y visualmente agotadores.

Confortable interior
La clave para que nuestro ensamble elegido se vea impecable, es que la ropa interior que elijamos se mimetice con nuestra ropa exterior. Las prendas superiores (sostenes y tops) deben proveer el soporte justo, acorde con el tamaño del busto. Debemos cuidar que los tirantes no queden a la vista y no ajusten demasiado, pues generarán excesos de piel, incluso en personas de contextura delgada. Las prendas inferiores no deben marcarse sobre las prendas. Si utilizamos vestidos o blusas de transparencia, la ropa interior de color crudo o piel se transparenta menos que la  de color blanco. La ropa interior, como tal, debe permanecer en el interior.

Accesorios poderosos
Las joyas más bellas se hicieron para la noche. Si las nuestras son de un tamaño considerable, reservarlas para un evento glamoroso. En esta escena, nosotras somos las protagonistas. Aretes de delicadas perlas o provistos de un brillo tenue aportarán una suave luz a nuestro rostro. En cuanto al calzado, si la idea es una caminata luego de la cena, debemos escoger unas sandalias de tacón cómodo y pequeño, o, ¿por qué no decantarnos por unas lindas ballerinas?

El mundo de lo femenino nos provee de estas herramientas que nos permiten resaltar con exquisitez nuestras diversas vistosidades, pero, estos son solo recursos materiales, que no llegan a remplazar lo verdaderamente importante: que no hay nada más seductor que una mujer que se ama a sí misma.

*Este texto fue escrito para Revista Mariela de Ecuador

Pasos cómodos con estilo

Por: Sasha Santamaría


Dentro del mundo del calzado, los zapatos planos y sus variantes: ballerinas, oxfords, slippers y mocasines, son piezas ideales para acompañar actividades que demanden comodidad sin obviar sofisticación. Iniciando con las ballerinas, que surgieron gracias a la diseñadora estadounidense Claire Mccardell, quién en búsqueda de un calzado que fuera capaz de soportar la vorágine del entorno urbano, sugirió a su zapatero que colocara una suela resistente a sus zapatillas de ballet. 
Versátiles y delicadas, en lona y cuero para el día, de cabritilla metalizada, gamuza y pedrería para la noche. Tendencia de temporada: terminadas en punta y pulsera alrededor del tobillo. Los oxfords (ajustados a través de finos cordones) y mocasines, derivados del calzado masculino, son los compañeros eternos para un look de sastrería. 
Si el deseo es lucir andrógina sin perder romanticismo, se puede recurrir a una encantadora falda plisada en tono pastel. De la fusión entre ballerinas y el mocasín, surgen las relajadas slippers, decoradas por flecos y bordados, son precisas para conjuntos casuales de fin de semana. No existen límites de uso para este tipo de calzado. Aquí, lo importante es declarar que, la feminidad en el vestir, no la define la altura de un par de tacones.  

*Este texto fue escrito para el suplemento de moda "Dominguero" de Diario Extra de Ecuador

Colaboración de Prensa


Recientemente pude colaborar como columnista de moda invitada para la revista "Dominguero" de Diario Extra del Ecuador. Fue una linda experiencia poder combinar dos de mis aficiones: la moda y la escritura.